Arzobispo Valencia: "relativizar el respeto por las víctimas" convierte el proceso de paz en "palabras huecas"

Actualizado 09/02/2007 13:25:54 CET

VALENCIA, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, afirma en su carta pastoral de esta semana que "relativizar el respeto por las víctimas" convierte el proceso de paz en "palabras huecas" y señala que la "paz, la vida humana y el respeto por las víctimas es un compromiso que no admite relativismos". Por este motivo, insta a "no relativizar los fundamentos de los derechos humanos".

De lo contrario, advierte de que conceptos como "proceso de paz", "tolerancia" o "soluciones políticas para los terroristas" se convierten "en palabras huecas y tan relativas que sólo pueden ser consideradas como un billete de viaje falso para intentar llegar a destinos inciertos".

Según informó el Arzobispado de Valencia en un comunicado, en su carta de esta semana, que titula 'Cómo no se defienden los derechos humanos', García-Gasco asegura que éstos "sólo se aplican con eficacia allí donde la persona humana es caracterizada con una dignidad permanente y por derechos siempre válidos, para todos y en cualquier lugar" . Afirmó que "si los derechos humanos se basan en una concepción débil de la persona es imposible evitar que se debiliten".

El prelado considera que el reciente Mensaje de la Paz del papa Benedicto XVI "está levantando acta del fracaso de la estrategia que pretende difundir los derechos humanos a base de aligerar su fundamento" y asegura al respecto que "si los derechos humanos no se fundamentan sólidamente, no tienen capacidad para cumplir su misión".

En este sentido, el arzobispo de Valencia cree que "la más sólida garantía de los derechos humanos es el cumplimiento de los deberes de justicia de los unos con respecto a los otros". Según el prelado, "ningún derecho queda efectivamente garantizado si no se cumplen los correlativos deberes que le dotan de sentido". De esta manera, "el derecho a la vida, a la libertad, a la educación y tantos otros sólo se garantizan de verdad si todos nos comprometemos en respetar y promover la vida, la libertad, la educación y los demás derechos de nuestros semejantes".

También se refiere en su carta a "las ambigüedades en la interpretación de los derechos", que, según expresa el prelado, "tienen su origen en concebir a la persona con unos derechos siempre negociables, tanto en los contenidos como en el espacio y el tiempo de su aplicación".

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