El fiscal mantiene que Aguirresarobe cumpla 48 años de cárcel y pague medio millón de euros por matar a Pagaza

Gurutz Aguirresarobe
POOL
Actualizado 14/11/2011 21:53:27 CET

MADRID, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

El fiscal Pedro Rubira ha mantenido su petición de pena de 48 años de cárcel para el presunto etarra Gurutz Aguirresarobe Pagola por el asesinato del jefe de la Policía Municipal de Andoain (Guipúzcoa), Joseba Pagazaurtundua, cometido en febrero de 2003. Además, ha solicitado que el acusado indemnice con 500.000 euros a la viuda y los familiares directos del fallecido.

Ante la Sección Tercera de la Sala de lo Penal, el fiscal ha recordado que el 8 de febrero de aquel año la víctima se sentó como todas las mañanas en una mesa del bar Daytona desde la que gozaba de mejor ángulo de visión sobre la puerta de entrada.

Según ha defendido, Aguirresarobe estaba esperando al sargento sentado en un taburete de la barra y tras beber un café con leche --que no llegó a pagar-- se aproximó a él y le disparó cuatro veces, lo que provocó su muerte horas más tarde en el Hospital Nuestra Señora de Aranzazu. El atentado fue reivindicado por ETA mediante un comunicado recogido en los diarios 'Gara', 'Deia' y 'el Diario Vasco' el 19 de marzo de 2003.

El fiscal Pedro Rubira ha elogiado la "sangre fría" que tuvo la camarera del bar Daytona al cerrar el local y preservar la taza de café que tomó el asesino y que constituye la principal prueba contra el procesado. "La persona que realizó los disparos es la persona que había tomado la consumación", ha añadido.

El representante del Ministerio Público ha señalado que el acusado no es "ajeno" a ETA como pone de relieve que su ex compañera sentimental, su primo y varios de sus conocidos pertenecían a la organización terrorista. Tras indicar que Aguirresarobe se negó a realizarse una prueba de ADN, ha resaltado que no ha ofrecido ninguna coartada que acredite dónde se encontraba el día del asesinato.

Por su parte, las acusaciones representadas por el Ayuntamiento de Andoain, gobernado por Bildu, el abogado de la familia Rubén Múgica y la abogada Carmen Ladrón de Guevara han elevado a definitiva su petición de 48 años de cárcel por el asesinato "extraordinariamente alevoso" del sargento.

La letrada también ha solicitado que el procesado pague un millón de euros en concepto de responsabilidad civil mientras ha considerado que el delito debe agravarse por la circunstancia del odio ideológico. En este sentido, una pareja de peritos ha resaltado que ETA señaló como objetivo a Pagaza por ser miembro de la plataforma Basta Ya y además militante socialista.

"EN LA VIDA HE TENIDO UN ARMA"

En la sesión del juicio desarrollada esta mañana Gurutz Aguirresarobe ha negado haber participado en el asesinato y ha argumentado que no conocía a la víctima y que nunca ha empuñado un arma. "En la vida he tenido un arma en la mano", ha asegurado.

El acusado ha sostenido que la muestra de ADN recogida en la taza de café no puede ser suya ya que sólo ha tomado café dos veces en su vida y le sentaron "mal". "Me altera", ha dicho, antes de sostener que nunca ha tenido relación con la banda terrorista ETA.

Durante el juicio, al que ha asistido entre el público la diputada de UPyD Rosa Díez, ha testificado la viuda del sargento asesinado, Estíbaliz Garmendia, así como su hermana Maite Pagazaurtundua.

Ambas han recordado que la Consejería de Interior del Gobierno vasco les emplazó a regresar a Andoain durante la tregua de 1999 porque "la situación había cambiado y ETA había dejado de matar". "Considerábamos que era una tregua trampa", ha dicho la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo.

La viuda ha recordado que "aquella mañana en la que la banda volvía a asesinar a un hombre bueno, compañero y buen amigo" ella se encontraba trabajando en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital donde minutos más tarde ingresó su marido.

Además, un grupo de peritos ha discrepado en el juicio sobre la principal prueba que incrimina a su agresor. Mientras unos han defendido la validez de las muestras de ADN recogidas en la taza de café que utilizó el autor del crimen, otros expertos propuestos por la defensa han sostenido que la insuficiencia de las evidencias hacen el resultado "poco fiable".

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