Los servicios de emergencia alcanzan su sexto día de retirada de escombros en el aparcamiento de la T-4 de Barajas

Actualizado 05/01/2007 7:23:34 CET

MADRID, 5 Ene. (EUROPA PRESS) - Los servicios de emergencia prosiguen con sus trabajos de desescombrado del módulo D del aparcamiento de la T-4 en Barajas donde la banda terrorista ETA hizo explosión de una furgoneta cargada con más de 200 kilos de explosivos el pasado día 30.

Efectivos de la Guardia Civil, bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Policía, equipos de rescate y servicios de Emergencias Madrid colaboran en las tareas que alcanzan hoy su sexto día y en las que se localizaron los cuerpos sin vida de las dos primeras víctimas de la banda terrorista desde el año 2003, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Los trabajos de limpieza llevan realizándose día y noche, y tan sólo fueron interrumpidos en el momento tradicional de las uvas en Nochevieja, y tras el rescate del cadáver de Carlos Alonso, momento en el que los efectivos se tomaron un breve receso.

En estos momentos los servicios de rescate se centran en retirar los escombros que rodean el Renault Clio en el que se encuentra el cuerpo sin vida de Diego Armando Estacio. Según informó el director general de Emergencias Madrid, Alfonso del Álamo, tras el derrumbamiento del aparcamiento el "capó del vehículo se hundió" formando "una especie de jaula que dividió el coche en dos partes". Es por ello que se trata de una labor larga y difícil que se puede prolongar entre "ocho, diez, catorce o mas horas", explicó.

Tras casi una semana de desescombrado, los servicios de emergencia han conseguido despejar buena parte de la zona afectada, dando lugar a un gran solar de unos 40 metros de diámetro rodeado por multitud amasijos de hierro y por vehículos atrapados entre los destrozos. Mientras, los bomberos van colocando los restos de los coches que consiguen extraer de las ruinas.

A primera hora de la mañana se intensificó el tránsito de viajeros en el aeropuerto, que se detenían unos minutos, llamados por el ruido de las excavadoras y por el estado que presenta el aparcamiento tras la explosión, mientras fumaban cigarrillos o recogían imágenes con las cámaras de los teléfonos móviles. A pocos metros de allí, en uno de los accesos a la terminal, se levantó un improvisado altar en honor a las víctimas con velas y presidido por las fotos de los dos fallecidos y una bandera oficial de Ecuador, rematada por un crespón negro y con la leyenda 'Todos los ecuatorianos lo sentimos, lo recordaremos por siempre. Paz'.