El fiscal deja al Supremo la decisión de tener en cuenta los 2 años que estuvo en Guantánamo el "talibán español"

Actualizado 22/06/2006 17:21:30 CET

Afirma que la sentencia que le condenó a 6 años le plantea dudas por descartarlo sin comprobar su situación anterior

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

El fiscal del Tribunal Supremo Fernando Prieto dejó hoy en manos de la Sala de lo Penal del alto tribunal la decisión de descontar o no de la condena a 6 años de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional al ceutí Hamed Abderrahaman Ahmed, conocido como el "talibán español", entregado a España por Estados Unidos en febrero de 2004, los más de 2 años que el procesado estuvo retenido en la base americana de Guantánamo. Prieto afirmó que la sentencia de la Audiencia plantea dudas por "descartar esa posibilidad sin comprobar su situación anterior", que podría estar relacionada con "otra causa distinta".

El representante del Ministerio Público se pronunció así en la vista celebrada en el Supremo para revisar la pena a la que se enfrenta "Hmido" por un delito de integración en la organización terrorista islamista Al Qaeda. En la vista, el fiscal, que impugnó el resto de los motivos planteados en el recurso de casación y pidió que se confirmara la condena impuesta de 6 años de cárcel, planteó también la posibilidad de posponer a ejecución de sentencia si debe tenerse en cuenta, para el computo de prisión, su pertenencia en Guantánamo.

En concreto, la Audiencia Nacional rechazó la petición del preso de que se tuviera en cuenta el tiempo que había permanecido en Guantánamo, y declaró que sólo le computaría el periodo de tiempo que había estado encarcelado en España (entre el 12 de febrero de 2004 y el 13 de julio de ese mismo año, y desde que se dictó sentencia), "al no encontrarse" durante su estancia en la base americana "sometido a la jurisdicción española".

El fiscal se refirió a diversos convenios internacionales, si bien ninguno firmado con Estados Unidos, que contemplan la posibilidad de restar de la condena de un preso el periodo de prisión preventiva cumplido fuera de España, pese a no estar sometido a la jurisdicción de nuestro país. Sin embargo, el fiscal señaló que en este caso no se puede aplicar por las dudas que genera el desconocer las circunstancias anteriores.

FALTA DE MOTIVACIÓN

El abogado de "Hmido", Marcos García Montes, alegó al tribunal la falta de motivación de la sentencia respecto a la prueba de cargo sobre la integración de su cliente en Al Qaeda. Además, insistió en que la resolución "confunde" los términos "talibán", "Yihad", "muyahidin", "terrorista" o "Al Qaeda", entre otros. Sin embargo, el fiscal afirmó que resulta "obvio" que "no se puede decir que se desconocen los términos relacionados" con el fundamentalismo islamista.

"La sentencia contiene fundamentos suficientes para sustentar que el acusado se adoctrinó en Ceuta y Londres --en el 2000--, que se fue a Afganistán --en 2001-- para entrenarse y participar en la Guerra Santa y que se relacionó con la célula española de Al Qaeda", aseveró el fiscal, al tiempo que resaltó que "la sentencia es clara y concluyente".

En su exposición, García Montes también destacó en que la resolución se basó en "una prueba ilícita" para sustentar su condena, en relación a una entrevista que realizaron dos agentes españoles a "Hmido" en Guantánamo. Por su parte, el fiscal le replicó que la sentencia declaró entonces "nula esa entrevista, ya que los agentes no tenían autorización del juez para trasladarse a la base norteamericana".

Asimismo, el representante del Ministerio Público insistió en que el acusado prestó "declaración voluntaria ante el juez previo examen físico y psicológico", una vez que fue entregado por EEUU a España. Agregó que Abderrahaman Ahmed, que se mantuvo en silenció durante el juicio que se celebró en la Audiencia Nacional salvo en el turno de última palabra, reconoció en esa declaración su intención de participar entonces en la "yihad". Por ello, declaró que en la sentencia "no hubo ningún tipo de infracción de procedimiento penal".

También se refirió a que la sentencia recoge una conversación telefónica del acusado con un miembro de la célula de Al Qaeda en España, que deja clara su integración a la organización terrorista, por su "continuidad en el tiempo". Frente a esto, García Montes consideró que la conducta de su cliente incurre "más en un error personal y de exceso en su motivación religiosa", lo que conllevaría, a su juicio, a "una sanción ética, pero no penal".

ADOCTRINAMIENTO EN LA YIHAD

La Audiencia Nacional consideró probado que en 1998 el acusado "decidió profundizar en el estudio del islamismo en su vertiente fundamentalista ante los acontecimientos que se desarrollan en Chechenia, Cachemira y Palestina", para lo que comenzó a frecuentar en Ceuta a un individuo residente en Marruecos llamado "Abu Naiz" o Abdellah, al que no se ha podido identificar plenamente, que había estado en Afganistán.

Abdellah le facilitó vídeos de Chechenia y le adoctrinó en la "yihad" (guerra santa contra el infiel). Además, le acompañó a Gran Bretaña en 2000, donde durante un mes leyó revistas sobre las guerras de Indonesia, Palestina, Bosnia, Chechenia y Afganistán, visionó discursos de imanes y frecuentó la mezquita de Nur.

En julio de 2001, "Hmido" decidió viajar a Afganistán a fin de recibir entrenamiento para posteriormente realizar la "yihad", como "muyahidin" con el Gobierno talibán, valiéndose para ello del dinero que le proporcionó Abdellah y teniendo como contacto en el país asiático a un tal Ibrahim, individuo relacionado con Imad Eddin Barakat Yarkas, "Abu Dahdah", recientemente condenado como responsable de la célula de Al Qaeda desarticulada en España en noviembre de 2001.

Hamed Abderrahaman Ahmed adquirió un pasaje de avión a Teherán (Irán), a donde llegó el 4 de agosto de 2001 para el día siguiente desplazarse hasta la frontera con Afganistán, país en el que entró el 6 de agosto. Tras encontrarse con Abdellah y contactar con Ibrahim acudió a una madraza-campamento antes de llegar a Kabul.

En Kandahar recibió "clases de árabe, estudio del Corán, es adoctrinado sobre la 'yihad', es entrenado físicamente y recibe enseñanzas teóricas y prácticas en el manejo de armas hasta que, ocurridos los luctuosos sucesos del 11 de septiembre de 2001, y ante la inminencia de una intervención del ejército de Estados Unidos, decide huir a Paquistán". Permaneció dos meses bajo la custodia de los militares paquistaníes hasta que fue entregado a las autoridades estadounidenses, que le recluyeron en la base de Guantánamo.

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