El fiscal pide 50 años para los etarras Parot y 'Txikierdi' por el asesinato del general Lago en 1982

 

El fiscal pide 50 años para los etarras Parot y 'Txikierdi' por el asesinato del general Lago en 1982

Actualizado 24/07/2006 17:45:10 CET

MADRID, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

El fiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Gordillo pidió hoy a la Sección Primera de lo Penal de esta sede judicial que condene a los etarras Henri Parot y Juan Lorenzo Lasa Michelena a 50 años de cárcel por considerar "sin ningún género de duda" acreditada su participación en el asesinato en noviembre de 1982 del general Víctor Lago Román, jefe de la División Acorazada 'Brunete', en Madrid. Además, el fiscal pidió que se les condene a indemnizar a la familia del general Lago con 400.000 euros.

En su informe, el representante del Ministerio Público solicitó al tribunal, que presidía el presidente de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, que imponga "una condena severa" a los acusados, integrantes del "comando francés" ante "la enorme gravedad de los hechos a pesar de los años transcurridos".

El fiscal argumentó ante la sala que el asesinato del general Lago "no fue un atentado más", sino que significó "la muerte de un ciudadano que dejó ocho hijos y una viuda". "Por el mero hecho de ser militar fue asesinado de manera cruel y cobarde", aseveró el fiscal, quien insistió en que se dicte "una sentencia condenatoria" contra ellos, pese a que ésta pueda ser "insignificativa". En su opinión, "esa es la única respuesta en un Estado de Derecho".

Pese a que hoy Parot se negó a declarar a preguntas del fiscal tras afirmar que no tenía intención de "jugar en esta farsa", en su día sí lo hizo ante la Guardia Civil y ante el Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, donde reconoció su participación en el atentado mediante la obtención de información para que el asesinato se hiciese efectivo a manos de otros miembros del "comando francés".

Se da la circunstancia de que recientemente el Tribunal Supremo se pronunció sobre la situación penitenciaria de Parot, y estableció una nueva doctrina para los condenados por el Código Penal de 1973, por el que se garantiza que cumplan 30 años en la cárcel, al aplicar las redenciones de pena en cada una de sus condenas y no en la acumulada.

En concreto, los etarras ya condenados Jean Vincent García y Jacques Esnal fueron los encargados de llevar a cabo el asesinato, siguiendo órdenes de Lasa Michelena, que dirigía dicho comando. Según el fiscal, el atentado se planeó durante una reunión celebrada en el sur de Francia en la casa de Parot, quien está condenado a 4.799 años de prisión por múltiples atentados.

TRIBUNAL DE EXCEPCIÓN

En el juicio tampoco quiso declarar ante el tribunal, integrado también por el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska, el etarra Lasa Michelena, quien manifestó que no contestaría "a nada ante un tribunal de excepción". Ambos acusados se mantuvieron indiferentes hacia todo lo que ocurría en la sala, salvo cuando varios de los asistentes les increparon con insultos momentos ante de comenzar la prueba testifical y al final de la vista oral. No obstante, Parot y Michelena respondieron ante las agresiones verbales con una sonrisa en el rostro.

Entre el público destacó la presencia del presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, que se encontraba unas filas por delante de la mujer e hijas de Parot. Todos ellos pudieron escuchar el relato del conductor del vehículo en el que fue asesinado el general Lago. El testigo, que también resultó herido, explicó que a la altura del Arco de la Victoria los terroristas se acercaron al coche oficial, en el que todas las mañanas recogía al general en su domicilio, y dispararon contra ambos.

"Me sorprendió ver una moto a toda velocidad que se acercaba a nosotros. La vi por el retrovisor y se puso a nuestra altura. Iban dos personas con casco integrales. Los miré fijamente y mi general también. Sin moverse se pusieron a disparar por ráfagas muy cortas, aunque a mí se me hicieron eternas", relató con cierto nerviosismo, al tiempo que prosiguió señalando que se giró para coger el revolver del general para defenderse. Fue entonces cuando pudo ver que los disparos habían alcanzado a la cabeza del general. "Estaba apoyado sobre el respaldo y tenía los ojos desorbitados", señaló.

Durante el juicio también testificó una mujer que presenció el asesinato, puesto que se encontraba próxima al lugar donde sucedieron los hechos. Ésta explicó que se dirigía en moto hacia su trabajo y que coincidió con el coche oficial en un semáforo en la madrileña Plaza de Cristo Rey. "Se abrió el semáforo y el coche arrancó. Bajamos por la carretera y una moto potente nos adelantó. Iban dos personas. Una de ellas se abrió la cazadora y sacó un arma, con la que disparó", señaló. "Me debí caer de la moto, aunque no lo recuerdo. Recuerdo que miré en el coche y vi a un chico lleno de sangre y muchos cristales rotos. Vi la gorra de un general", añadió.

En la sesión también declararon en calidad de testigos varios miembros del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en diversas diligencias que se realizaron tras el atentado. Asimismo, comparecieron tres agentes que ratificaron los informes periciales que se efectuaron a causa del atentado.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies