Forense determina que el hombre degollado por su padre en Sevilla no se resistió al estar "en coma etílico"

Actualizado 22/01/2008 17:06:32 CET

SEVILLA, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

La médico forense que le practicó la autopsia al hombre degollado por su padre, en la localidad sevillana de La Puebla de los Infantes, afirmó hoy que la víctima "no pudo ofrecer resistencia alguna" puesto que "estaba en una situación de coma etílico".

En la segunda sesión de la vista oral con jurado popular celebrada hoy en la Audiencia Provincial de Sevilla, la forense indicó que el cadáver presentaba "importantes" heridas en la cabeza y el cuello como consecuencia de los "intensos golpes" que recibió antes de fallecer.

En este sentido, argumentó que la causa de la muerte fue la "aspiración de sangre", si bien "también presentaba fracturas en la mandíbula".

La hipótesis de la forense, que prestó declaración como testigo, radica en que el presunto asesino "primero golpeó la cabeza de la víctima con el lomo de la segueta y luego le cortó la garganta, mientras el fallecido estaba inmóvil en la cama, ya que con los más de cinco gramos de alcohol en sangre que tenía no pudo reaccionar".

Por su parte, el médico que le practicó el examen psiquiátrico al acusado apuntó que el inculpado "no presenta heridas" propias de un forcejeo y alegó que "era plenamente consciente de los hechos".

"Estaba hartó de él. No aguantaba más. Le corté el pescuezo", dijo el perito sobre la declaración de A.S.B., de 74 años, en el momento de someterse a la pericial psicológica.

En el final de la sesión, tanto el Ministerio Público como el letrado de la defensa del procesado elevaron a definitivas sus conclusiones. La fiscal mantuvo que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato con alevosía por lo que reclamó 20 años de cárcel para el acusado.

Por su parte, el abogado de la defensa calificó los hechos de homicidio y pidió para su cliente la pena de cinco años de prisión alegando como atenuante "un arrebato" del inculpado.

El tribunal popular será ahora el encargado de ofrecer un veredicto sobre el caso enjuiciado para que la jueza de la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla dicte una sentencia en el sentido que imponga el jurado.

"LO MATÉ PORQUE QUERÍA ROBARME".

En la jornada de ayer, A.S.B. reconoció que mató a su hijo tras discutir por unos espárragos que la víctima "quería robar para venderlos porque estaba enganchado".

El procesado dijo que se llevaba "muy mal" con la víctima y precisó que antes de cortarle el "pescuezo" el ahora fallecido le había golpeado "con un palo de hierro".

"Agarré un serrucho y le di una vez en el pescuezo", aseguró A.S.B., quien manifestó que no tuvo intención de matarlo, aunque "estaba desesperado" e incluso "había denunciado cuatro o cinco veces" que le pegaba. "Estoy arrepentido", aseveró.

"Después de matarlo trinqué una manta y me acosté debajo de un olivo muy nervioso, hasta que a las 6.00 horas me fui al cuartel de la Guardia Civil para contar lo que había hecho", relató el procesado.

El motivo de la discusión que desencadenó el fatal desenlace fue, según añadió el imputado, un enfrentamiento porque su hijo le "quería quitar unos espárragos que había cogido para venderlos". "Yo estaba borracho y él estaba pintón porque bebía tres o cuatro cartones de vino al día", apostilló.

"Pedí ayuda a la Guardia Civil para poder echar a mi hijo de casa. Lo metían tres días en la cárcel y lo soltaban", concluyó el inculpado, cuyo letrado aseguró que la relación entre padre e hijo era "explosiva" y no existió 'animus necandi', si bien calificó los hechos de homicidio.

Posteriormente, la sesión contó con la presencia de T.L.R., esposa del acusado y madre de la víctima, que se acogió a su derecho de no declarar. Posteriormente, la propietaria de un bar del municipio, donde A.S.B. "tomaba café a diario", aseguró que "en el pueblo había rumores de que entre ambos había disputas y de que el hijo maltrataba al padre y a la madre".

CALIFICACIÓN DEL MINISTERIO FISCAL.

Según el escrito de acusación provisional del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, durante la madrugada del 4 de noviembre de 2006, A.S.B., "tras una discusión con su hijo", cogió una segueta y se dirigió hacia su descendiente propinándole varios cortes en la cara y el cuello.

Tales cortes causaron a la víctima múltiples heridas contusas en la cara con fractura múltiple de mandíbula y una herida inciso contusa en la cara anterior del cuello, que seccionó la tráquea y provocó la entrada masiva de sangre en las vías respiratorias, causándole la muerte.

Por tales hechos, el procesado se encuentra en situación de prisión provisional comunicada y sin fianza desde el 6 de noviembre de 2006. El Ministerio Público reclama, además de la pena de 20 años de cárcel, una indemnización de 60.000 euros para cada uno de los dos hijos de la víctima.

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