La Ley contra la Violencia en el Deporte ha cumplido seis meses encallada en el Congreso

Actualizado 01/03/2007 13:19:34 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El proyecto de ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que regula el nuevo régimen sancionador y los dispositivos de seguridad evitar incidentes de gravedad como los ocurridos ayer en el partido de fútbol Betis-Sevilla, ha cumplido seis meses bloqueado en el Congreso de los Diputados por falta de acuerdo, principalmente, entre el Gobierno las formaciones catalanas de CiU y ERC.

Según dijo esta mañana el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, esa ley es "muy importante" para combatir violentos espectáculos como los ocurridos ayer en el Benito Villamarín.

De hecho, regula entre otras cosas las responsabilidades y obligaciones de los organizadores de espectáculos deportivos; las obligaciones de los espectadores; los dispositivos de seguridad y medidas provisionales para el mantenimiento del orden público en caso de incidentes en recintos deportivos; las funciones de la nueva comisión nacional contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, y el régimen sancionador y disciplinario deportivo aplicable en la persecución y sanción de este tipo de conductas.

Sin embargo, su tramitación no ha avanzado mucho desde que llegara al Congreso a la vuelta del pasado verano y se celebraran una serie de comparecencias de expertos en la materia. Semana a semana se ha ido ampliando el plazo de presentación de enmiendas al articulado, que de momento no concluye hasta el próximo día 6 de marzo.

UN PROBLEMA DE COMPETENCIAS.

El debate de totalidad, primer trámite del texto, no se celebró hasta finales del pasado mes de noviembre. Tanto CiU como Esquerra Republicana pidieron la devolución del proyecto al Gobierno alegando que afecta a competencias autonómicas, una queja que también dijo compartir el PNV.

Ahí radica el principal problema del estancamiento del proyecto de ley pues el PP no quiso apoyar la devolución del proyecto al Gobierno alegando que, aunque el texto pueda ser mejorable, se trata de una reforma "necesaria".

En la presentación del proyecto ante el Congreso, la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, indicó que "el marco deportivo de la competición profesional y de alto nivel está obligado a ser un referente ético en comportamientos para el conjunto de la sociedad, un espejo que vea reflejados en el deporte los valores de libertad, justicia, igualdad y pluralismo en que se sustenta nuestra convivencia democrática".

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