PP dice que no debería haber habido partido porque los directivos llevaban un mes incentivando la violencia

 

PP dice que no debería haber habido partido porque los directivos llevaban un mes incentivando la violencia

Actualizado 01/03/2007 13:37:42 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de Deportes del PP en el Congreso, considera un "despropósito" que se permitiera celebrar el partido entre el Betis y el Sevilla suspendido anoche tras la agresión al entrenador sevillista, Juande Ramos. A su juicio, el encuentro nunca debería haber tenido lugar porque los dirigentes de ambos clubes llevaban "más de un mes tirándose los trastos a la cabeza e incentivando a la gente a la violencia" y estaba cantado que los hinchas "no iban a tener reacciones precisamente civilizadas".

En declaraciones en el Congreso, el diputado 'popular' comentó que lo que ocurrió en el Ruiz de Lopera era "la crónica de un suceso anunciado" y que, pese a ello, las autoridades "miraron para otro lado", dejándose "engañar" y sólo se decidieron a actuar a última hora.

Tras congratularse de que "todo haya quedado en un susto", destacó que Ramos estuvo anoche "a punto de perder la vida", rechazó hablar de hechos "aislados" y recordó los nombres de algunas víctimas de la violencia en el deporte.

"NO SON HECHOS AISLADOS".

"Estamos cansados de oír esa famosa frase. No hay hechos aislados. Lo que hay es provocaciones permanentes e incentivación a la violencia y que hay que cortar de manera contundente", enfatizó González.

Para avalar esta tesis, el portavoz 'popular' mostró algunas fotos en las que se veía a un grupo de violentos a la entrada de un palco presidencial y aficionados con bengalas en un estadio. Además de apelar a la responsabilidad de los directivos, pidió a los medios de comunicación que no hagan "seguidismo de los descerebrados que fomentan la violencia".

Para González, este nuevo suceso pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando desde los poderes públicos para atajar la violencia en el deporte, por ejemplo a través de la tramitación del proyecto de ley que persigue este objetivo y que lleva seis meses encallado en el Congreso. "El Gobierno no se puede dormir", concluyó.

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