La ginecóloga juzgada por lesionar a un bebé en Valladolid niega que iniciara la extracción de la niña antes de tiempo

Actualizado 25/01/2006 16:20:53 CET

El padre de la menor mantiene que la doctora le dijo que había tenido un "monstruo genético y que era mejor que se muriera"

VALLADOLID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

La ginecóloga María Jesús C.P, acusada de un delito de lesiones graves por imprudencia profesional presuntamente cometido en el alumbramiento de una niña en julio de 1997 en el Sanatorio Sagrado Corazón de Valladolid, negó hoy, durante la primera sesión del juicio iniciada en el Juzgado de lo Penal número 2, haber bajado al paritorio a la madre cuando ésta aún no había dilatado por completo y aseguró que el fórceps que utilizó para extraer al bebé fue absolutamente correcto y no provocó en él los daños irreversibles que a la postre sufrió.

Pese a que las acusaciones, tanto la pública como la particular, sostienen que la madre fue llevada al paritorio cuando tan sólo había dilatado 4 centímetros en lugar de los 10 necesarios, tal y como mantuvo la matrona en la fase de investigación, y que por tal motivo el bebé estuvo más tiempo del preciso encajado al no hallarse en el tercer plano, la doctora aseguró que la parturienta había dilatado casi por completo, entre 8 y 9 centímetros, y se hallaba en la fase de expulsivo final y el plano adecuado.

La imputada, en declaraciones recogidas por Europa Press, declaró igualmente que el parto se desarrolló con normalidad y que únicamente cuando detectó una ligera y breve bradicardia aplicó un fórceps para extraer a la niña y evitar sufrimiento fetal, sin que dicho instrumental, según ella, fuera el detonante de las gravísimas lesiones sufridas por el bebé.

"Es la técnica más inocua y eficaz para estos casos", explicó la doctora, quien añadió que en ningún momento la niña permaneció estancada en el canal del parto hasta llegar al tercer plano y, sobre todo, precisó que el bebé sufrió una bradicardia severa una vez que estuvo ya fuera de la madre.

LA NIÑA NO LLORA

María Jesús C.P. incidió en que lo único anormal detectado nada más producirse el alumbramiento fue la ausencia del típico llanto en la niña y una excesiva atonía, aunque no se percató de que algo iba mal hasta que la vio ya más tarde en la incubadora y comprobó que persistía la falta de tono. Aconsejó entonces al padre que buscara la opinión de un pediatra para calibrar el estado de la niña.

Preguntada sobre las razones de por qué el resultado del parto fue tan desastroso si éste se habían desarrollado con tanta normalidad, la interpelada no pudo dar una explicación. "A mí también me gustaría que me lo explicaran. El bebé presentaba muchas lesiones, desde la cabecita a los pies, pero que no son debidas a la aplicación del fórceps en el parto. Nunca me había encontrado un bebé con este conjunto de malformaciones externas", alegó en su descargo.

Por su parte, el padre de la niña, Antonio S.A, mantuvo que su esposa ingresó el 24 de julio de 1997 en el Sanatorio Sagrado Corazón sin estar de parto y que, pese a que la matrona les advirtió de que hasta pasadas más de siete horas no llegaría el momento, la ginecóloga acusada la bajó a paritorio. Tras el parto, el padre del bebé mantiene que la acusada le espetó que su mujer "no había cooperado nada" y aunque vio a la niña "muy rígida y que no lloraba" no se percató de nada raro hasta que la ginecóloga le aconsejó que buscara pediatra.

Durante su declaración, en la que se le llenó la boca en distintas ocasiones al calificar a su hija como un "sol", Antonio S.A. llegó a asegurar que la acusada, en un momento dado y tras el alumbramiento, se atrevió a decirle que había tenido un "monstruo genético" y que "era mejor que se muriera".

El progenitor de Laura, como así se llama la niña, relató también que en la actualidad ésta, de 8 años, padece una minusvalía de casi el 100 por cien y vive permanentemente sujeta a una silla de ruedas. "Nos entiende pero no sabemos si ve o no", indicó el padre, quien denunció que la única ayuda que reciben por la minusvalía es de 8.000 de las antiguas pesetas pese a la atención continua que precisa y los numerosos especialistas que la tratan.

El testigo reconoció que si no denunció los hechos hasta cinco años después, concretamente en enero de 2002, fue en parte tras conocer una sentencia condenatoria dictada entonces contra la misma ginecóloga por un caso similar, aunque también precisó que la tardanza en hacerlo estuvo motivada igualmente porque durante los primeros años él y su esposa no fueron capaces de "sacar la cabeza debido al trauma sufrido".

RENUNCIA A TENER MAS HIJOS

De hecho, la experiencia vivida fue tan traumática para la madre que ésta decidió someterse rápidamente a una ligadura de trompas para evitar volver a quedar embarazada.

La vista continuará mañana, sesión que, según las partes personadas en el caso, puede ser crucial pues durante la misma se desarrollará una abundante prueba pericial.

En sus escritos de calificación provisional la acusación pública y la particular solicitan penas de 1,5 y 2 años de cárcel, respectivamente, para la ginecóloga, así como, por el mismo orden, su inhabilitación para el ejercicio de la profesión por espacio de dos y tres años y el pago de indemnizaciones que se elevan a 710.000 y 800.000 euros.

Como responsables civiles directos figuran Winterthur y A.M.A. (Agrupación Mutual Aseguradora) y como subsidiarios el Sanatorio Sagrado Corazón y las compañías FIAT y DKV. A mayores de las indemnizaciones citadas, ambas partes interesan el pago de una renta vitalicia por el importe de los gastos derivados del ingreso de la niña en un centro especializado hasta su fallecimiento.