Iglesias ve "patrioterismo rancio e inculto" en que Aguirre celebre la toma de Granada

Pablo Iglesias pide perdón a sus inscritos y votantes
EUROPAPRESS
Actualizado 03/01/2017 13:32:46 CET

MADRID, 3 Ene. (EUROPA PRESS) -

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha tachado este martes de "patrioterismo rancio, inculto y reaccionario" que la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid Esperanza Aguirre celebre el 525 aniversario de la toma de Granada por los Reyes Católicos.

La ex presidenta madrileña se congratuló este lunes, a través de un comentario en Twitter, recogido por Europa Press, de la conmemoración de la toma de Granada hace 525 años asegurando que era "un día de gloria para los españoles".

"Hoy hace 525 años de la toma de Granada por los Reyes Católicos. Es un día gloria para las españolas. Con el Islam no tendríamos libertad", escribió Aguirre junto a un emoticono con la bandera española y que acompaña con una fotografía del cuadro de 'La rendición de Granada'.

Enseguida estas palabras de la dirigente 'popular' encontraron réplica en el líder de Podemos, quien en la misma red social censuró el "patrioterismo rancio, inculto y reaccionario" de Aguirre por celebrar esa fecha. "Espero que Esperanza Aguirre no admire también los hábitos higiénicos de los Reyes Católicos", comentó.

LA HISTORIA DE LA TOMA DE GRANADA

El 2 de enero de 1492 se culminó la rendición del último bastión musulmán en la Península Ibérica. El Reino de Granada había sido sometido a un asedio de casi 10 años con el que se pretendía poner fin a la Reconquista por parte de los Reyes Católicos. La debilidad del territorio que gobernaba el rey Boabdil y sus divisiones internas propiciaron la victoria de Castilla y Aragón, firmada el 25 de noviembre de 1492.
Durante esta guerra, los católicos comenzaron la conquista del reino derrotando la resistencia de regiones como Málaga o Almería, hasta dejar a la ciudad de Granada aislada como último territorio musulmán. Boabdil mantuvo negociaciones secretas con emisarios de los Reyes Católicos y fue quien entregó personalmente las llaves de la ciudad a Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla.