Interior focaliza en un centenar de yihadistas el nuevo programa de desradicalización en prisión

 

Interior focaliza en un centenar de yihadistas el nuevo programa de desradicalización en prisión

Yihadista detenido en San Sebastián
EUROPA PRESS
Publicado 08/12/2016 11:28:45CET

Una quincena de imanes moderados facilitarán el aprendizaje del español, la integración cultural y la mejora en el nivel educativo

MADRID, 8 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio del Interior ha focalizado el nuevo programa de desradicalización que se desplegará en las prisiones en un centenar de yihadistas previamente catalogados en el grupo de los que mantienen un "fuerte arraigo" con los valores más extremistas por pertenencia o vinculación a organizaciones terroristas que le siguen amparando desde el exterior.

Se trata de una población reclusa de aproximadamente 94 presos clasificados en el grupo A del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), según han precisado a Europa Press fuentes conocedoras de este programa. Una vez que se acredite su rechazo de la violencia y la desvinculación de la organización criminal, recibirán "un tratamiento de carácter intensivo e individual" con personal especializado entre el que se incluye a imanes moderados.

"Dado el elevado nivel de riesgo y su régimen de vida, se plantea una intervención intensa, de carácter individual y con suficiente continuidad temporal", según consta en una instrucción del 25 de octubre firmada por el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste. Este nuevo programa marco complementa al que se puso en marcha en 2014 para detectar los factores de radicalización en prisión.

Los internos son clasificados en tres grupos, de mayor a menor radicalización, en los que existe constancia de que han interiorizado una visión fanática de su religión. En total, según las citadas fuentes, son más de 220 presos distribuidos en los grupos A, B y C.

El programa busca, especialmente, evitar la "criminalización de prácticas religiosas perfectamente legítimas", de ahí que se cuente con la "co-ayuda" de una quincena de imanes moderados y de otros reclusos musulmanes, además de la habitual de los funcionarios de prisiones.

Con la participación de estos imanes moderados, Interior tratará que los internos salgan de prisión con más posibilidades de reinserción en la sociedad, para lo que se les facilitará el aprendizaje del español, la integración cultural y la mejora en el nivel educativo.

APOYO DE IMANES Y OTROS MUSULMANES

Los condenados clasificados en las categorías B y C --los más pasivos en su radicalización-- contarán también con el apoyo de otros internos musulmanes con protección especial. El objetivo es "contrarrestar aquellos factores de riesgos que presentan los internos objeto de tratamiento".

Las prisiones españolas cuentan con una población reclusa de unos 7.000 musulmanes. En su última memoria, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya advirtió de que los delitos por terrorismo han ido aumentado de "forma importante" durante los últimos años, de forma que en 2015 las investigaciones relacionadas con el yihadismo han superado "con creces" por primera vez a las relativos a ETA.

En 2015 la Audiencia Nacional incoó 808 diligencias previas, de las que 331 fueron sobre terrorismo, sumando el de corte yihadista 179 expedientes. El número de internos, no obstante, es inferior si se compara con el de condenados por vinculación con ETA: 93 reos son yihadistas --diez de ellos mujeres-- y 326 etarras.

SEPARACIÓN DE RECLUSOS

Instituciones Penitenciarias recuerda que los delincuentes con vínculos terroristas presentan peculiaridades que es preciso abordar con una estrategia específica, y que incluye un programa de separación de los reclusos más extremistas, en una suerte de 'dispersión' que ya se ensayó con los miembros de ETA.

La intención que persigue con esta dispersión es que los reos "superen los planteamientos integristas y violentos" o evitar "su transmisión nociva a otros internos, reclutándolos para su causa".

"El ingreso en prisión", advierte Instituciones en línea con otros programas europeos como la RAN (Red de Prevención de la Radicalización), "supone la inmersión en un ambiente hostil donde el interno puede sentir la necesidad de formar parte de un grupo que le preste apoyo afectivo y seguridad física".

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