El investigador declara que el hombre descrito por Elosua como autor del soplo "no existe"

Actualizado 28/04/2011 19:11:49 CET

MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

El jefe del equipo que investigó el chivatazo a la banda terrorista ETA que se produjo en el bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa) el 4 de mayo de 2006 ha asegurado ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz que en las imágenes de vigilancia no aparece nadie que se ajuste a la descripción física que el dueño del establecimiento, Joseba Elosua, dio de la persona que le facilitó el teléfono con el que se produjo el soplo. "Ese hombre no existe", ha dicho.

Así lo han indicado fuentes jurídicas después de que el comisario Carlos Germán participara durante más de cuatro horas en una comparecencia en la que ha ratificado su Informe Definitivo de Conclusiones, en el que sostiene que la delación tuvo "un móvil político" y se produjo en el contexto del proceso de negociación con ETA.

El jefe de los investigadores, que también dirigió la operación contra el aparato de extorsión de la banda en la que se produjo el chivatazo, ha explicado que en las imágenes grabadas a la puerta del 'Faisán' en la mañana de los hechos no aparece "nadie con traje oscuro", como indicó Elosua al describir al hombre que entró en su bar para darle el móvil con el que se produjo la delación.

Tras dar esta descripción al juez, el dueño del 'Faisán' descartó en su declaración del martes que el inspector José María Ballesteros, imputado en la causa, fuera la persona que le entregó el teléfono porque le había visto en una fotografía publicada en un medio de comunicación "con perilla, vistiendo unos vaqueros claros y portando una mochila". "Se lo juro, yo soy católico, éste no es el hombre que me entregó el teléfono", aseguró.

El informe de los investigadores sostiene que el soplo fue cometido por el jefe superior de Policía del País Vasco por orden del ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo y que para llevarlo a cabo se valió del inspector de Vitoria José María Ballesteros, que habría entrado en el 'Faisán' para entregarle un móvil a Elosua a través del cual le advirtieron de la existencia de la operación. Los tres podrían enfrentarse a hasta 13 años de cárcel por colaboración con organización terrorista y revelación de secretos.

SE DESHIZO DE LAS CARTAS DE EXTORSIÓN

Germán también ha aportado al juez una explicación de lo que hizo Elosua desde el momento en el que, según su tesis, recibió el chivatazo --a las 11.23 horas-- hasta que cruzó la frontera en compañía de su yerno para alertar al enlace de la banda, José Antonio Cau Aldanur. Según su versión, acudió a una lonja de su propiedad para deshacerse de varias cartas de extorsión y de un sello de ETA que no fueron encontrados en junio de 2006, cuando finalmente se llevaron a cabo las detenciones.

En relación con el testimonio de Elosua, al que ha atribuido "muy mala memoria", el mando policial ha señalado que, a pesar de que tomó declaración al dueño del 'Faisán' tras su arresto, éste no consiguió reconocerle cinco años después, cuando volvió al establecimiento para realizar la infografía sobre la reconstrucción de los hechos que le encargó el juez Ruz.

GARZÓN NO INVESTIGÓ EN FRANCIA

Durante su comparecencia, Germán también ha explicado que en agosto de 2006, tres meses después del chivatazo, pidió al juez Baltasar Garzón que investigara las llamadas que pudieron realizarse a través de compañías de teléfono francesas, aunque esta diligencia nunca fue realizada por el juez instructor.

El comisario también ha negado que en torno a las 12.20 horas exista una llamada de ocho minutos entre Germán y uno de sus subordinados, apuntada por las defensas de los imputados como la posible llamada del chivatazo en su versión alternativa de los hechos. Según ha explicado, se trata de dos llamadas diferentes y no una sola con una interrupción.

De igual modo, ha descartado que la llamada del soplo pudiera realizarse con un telefóno por satélite, ya que estos dispositivos no funcionan bajo techado, tienen una longitud de unos 20 centímetros y precisan de una antena de medio metro.

Las declaraciones en la causa en la que se investiga el chivatazo a ETA se reanudarán mañana, viernes, con la comparecencia judicial de los cuatro agentes que se integraban en el equipo de investigación a las órdenes de Germán.