La juez de menores asegura que los acusados de quemar viva a una indigente en Barcelona se coordinaron para matarla

Actualizado 10/05/2006 19:29:42 CET

BARCELONA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

Los tres jóvenes acusados de apalear y calcinar viva a una indigente el pasado 16 de diciembre en un cajero automático del barrio barcelonés de Sant Gervasi realizaron un "reparto de funciones" la noche en que ocurrieron los hechos para "causar la muerte" de María Rosario E.P, de 50 años, y poder "concluir su acción sin riesgo alguno para sus personas".

Así queda recogido en la sentencia dictada por la titular del Juzgado de Menores número 6 de Barcelona, María Ángeles Galmes, que ha condenado a ocho años de internamiento en régimen cerrado y a cinco años de libertad vigilada al único menor acusado del crimen, J.J.M.R., de 16 años.

Los hechos que declara probados la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, son prácticamente una trascripción de lo que se puede ver en las imágenes de la cámara de seguridad del cajero donde tuvo lugar el trágico suceso.

Todo comenzó sobre las 22.10 horas del pasado 15 de diciembre, cuando la víctima entró en el cajero de una oficina de 'La Caixa' situada en la calle Guillem Tell del barrio de Sant Gervasi con la intención de pasar allí la noche.

Según relata la sentencia, en el inmueble se estaban realizando obras de limpieza de la fachada y, por ello, se habían instalado varios andamios. Para llevar a cabo dicha tarea, se estaba utilizando disolvente, que se almacenaba en unos bidones de 25 litros a los que sólo se podía acceder escalando hasta la primera planta del andamio.

La agresión se inició entre las 1.38 y las 1.44 horas del 16 de diciembre, cuando los dos imputados mayores de edad, Ricard P.B. y Oriol P.S., entraron dos veces en el cajero para increpar a María Rosario y lanzar varios objetos contra la mujer, entre ellos, una naranja, una botella de plástico y un cono de señalización. La víctima, no obstante, consiguió echarles y cerró la puerta de acceso a la entidad.

Fue sobre las 4.20 horas cuando el menor, "a sabiendas de que sus dos acompañantes habían estado esa misma madrugada molestando" a María Rosario y "de acuerdo con ellos", consiguió que la víctima retirara el pestillo de la puerta y le facilitara la entrada, simulando que deseaba efectuar una operación en el cajero y aprovechando que la mujer no le conocía.

A continuación, los tres jóvenes entraron dos veces más en la entidad, portando J.J.M.R. en una de las ocasiones un tubo cilíndrico de color marrón con el que golpeó a la indigente. "Una vez en el exterior, subieron a la primera planta del andamio con el fin de apoderarse de un bidón que llevaba pegada una etiqueta en la que se leía 'Disolvente Universal 039' y que contenía sustancias acelerantes de la combustión", relata la sentencia.

MARÍA ROSARIO MURIÓ "TRAS UNA LARGA AGONÍA".

Ya sobre las 4.57 horas, el grupo formado por los tres jóvenes "acordó dirigirse de nuevo al interior del cajero automático, con la intención de causar la muerte o conscientes del riesgo para la vida que su conducta producía".

Una vez allí, mientras uno de los mayores de edad sujetaba la puerta, manteniendo una actitud "vigilante" e "impidiendo la posible huída de la víctima", J.J.M.R. y el otro joven "entraron en el interior, derramaron el líquido inflamable sobre Rosario E. y aplicaron fuego sobre ella, de manera que se produjo una potente deflagración que se extendió a las instalaciones del referido cajero".

Acto seguido, los tres acusados abandonaron el lugar, "sin que ninguno de ellos auxiliara o requiriera auxilio para la víctima". "En el momento de derramar el combustible sobre Rosario E., ésta se encontraba impedida para cualquier defensa, tanto por hallarse sentada en el suelo como por la superioridad numérica de sus agresores y el reparto de funciones para cada uno de ellos, de forma que pudieron concluir su acción sin riesgo alguno para sus personas", explica la sentencia.

La juez de menores señala también que la víctima murió "tras una larga agonía producida por las extensas quemaduras y zonas corporales afectadas, especialmente sensibles". María Rosario E.P. sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el 70% de su cuerpo --piernas, brazos, cráneo, cuello, tórax, espalda y glúteos-- y tenía la cara carbonizada.

En lo que respecta a la pena impuesta a J.J.M.R. --que se dictó de conformidad con lo acordado por el Ministerio Fiscal, las acusaciones particulares, la defensa y el propio menor--, la magistrada entiende que se trata de una "respuesta proporcionada" a los delitos cometidos, uno de asesinato con alevosía y ensañamiento y otro de daños mediante incendio, ya que los desperfectos en el cajero han sido valorados en 66.557,90 euros.

LA RESOLUCIÓN NO PUEDE AFECTAR A LOS OTROS ACUSADOS.

El joven ha sido condenado, finalmente, a ocho años de internamiento, la pena máxima prevista en la legislación de menores por asesinato. No obstante, la sentencia señala que los hechos declarados probados en esta resolución "no puede afectar para nada a los dos jóvenes mayores de edad, para los cuales se ha abierto un procedimiento en la jurisdicción penal de adultos que se encuentra en fase de investigación" en el Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona.

"Una vez que el legislador ha decidido esa doble jurisdicción penal atendiendo a la edad del imputado, ambas son plenamente independientes e imparciales", añade la juez. Los dos acusados se han acogido siempre a su derecho a no declarar y ya no lo harán hasta el momento del juicio que, dado el delito, se verá por el procedimiento del tribunal del jurado.

J.J.M.R. permanece en el centro de internamiento para jóvenes Els Til·lers, en Mollet del Vallès (Barcelona), desde el pasado 20 de diciembre. En su sentencia, la magistrada también solicita que se informe al juzgado de la evolución del menor y de cualquier incidencia que ocurra durante la ejecución de la sentencia.

En lo que respecta a los otros dos imputados, Ricard P.B. y Oriol P.S., ambos permanecen en la prisión de jóvenes de la Trinitat, ya que acababan de cumplir 18 años cuando ocurrieron los hechos. El Ministerio Fiscal les acusa de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, por lo que se les podría imponer una pena de 20 a 25 años de cárcel.

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