Un jurado declara culpable de asesinato a uno de los cinco acusados de matar a un minusválido en Barcelona

Actualizado 02/11/2007 19:54:00 CET

BARCELONA, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un tribunal popular declaró ayer culpable de asesinato a uno de los cinco acusados de matar a golpes y a puñaladas a un minusválido en el garaje de una vivienda de La Torre de Claramunt (Barcelona), arrojando después su cadáver a un antiguo horno árabe de fabricación de cal y quemándolo. En cuanto al resto de procesados, el jurado sólo les halló culpables de encubrir el crimen.

En su veredicto, hecho público ayer en la Audiencia de Barcelona, el tribunal popular consideró que el único autor material de la muerte de Fernando Joaquín R.M. fue Ayax R.S., mientras que la acusada de rematarle a puñaladas, Judith L.C., y el resto de procesados --Adrià S.R., Juan Antonio L.L. y Cristian V.P.-- sólo fueron declarados culpables de encubrimiento.

Según informaron a Europa Press fuentes judiciales, tras escuchar el veredicto del jurado la Fiscalía mantuvo su petición de 25 años de cárcel para Ayax R.S. por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, mientras que para el resto de procesados solicitó tres años de prisión por encubrimiento.

Los hechos ocurrieron el 1 de noviembre de 2004, cuando Ayax R.S., Juan Antonio L.L. y Adrià S.R. recogieron en un coche al fallecido en las proximidades de la avenida Paral·lel de Barcelona y se dirigieron a La Torre de Claramunt, a casa de Judith L.C. y de Cristian V.P., que eran pareja y tienen un hijo en común.

Una vez allí, los acusados y la víctima fueron al garaje de la casa y, según declaró probado el tribunal popular, Ayax R.S. empezó a golpearle con una maza hasta hacerle caer de la silla de ruedas en la que se desplazaba debido a un accidente que había sufrido años atrás. Acto seguido, le remató asestándole varias puñaladas.

Tras el crimen, los acusados envolvieron el cadáver en bolsas de plástico y lo llevaron en el maletero del coche hasta un paraje deshabitado conocido como Coll de la Mata. Allí lo arrojaron a un antiguo horno árabe de fabricación de cal y, después, regresaron a la vivienda para limpiar la sangre y las evidencias del delito.

Días después, Ayax R.S. regresó al horno árabe y quemó el cadáver de Fernando Joaquín R.M. para eliminar las pruebas que pudieran incriminarle, dificultando también la identificación de la víctima.