El líder de la célula yihadista de Barcelona quería decapitar a una persona al estilo del Estado Islámico

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Publicado 06/02/2018 20:02:39CET

El grupo celebraba los atentados en Europa, hablaba de "reconquistar Al Andalus" y llegó a hacer fotos en Barcelona para atacar

MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El líder de la célula yihadista desarticulada en Terrassa (Barcelona) en abril de 2015, durante la operación policial llamada 'Caronte', aseguraba que tenía perfectamente identificada a una persona para secuestrarla, decapitarla al estilo del Estado Islámico y grabar las imágenes para después difundirlas.

Así lo ha indicado durante el juicio el agente de los Mossos d'Esquadra que se infiltró en la célula, según el cual Antonio Sáez 'Ali', español converso y el supuesto líder, les confesó a él y otro integrante del grupo que sabía el nombre, dirección, empleo y datos incluso de los padres de la posible víctima y les preguntó si contaba con ellos para llevar a cabo el secuestro y decapitación.

Según el mosso, no les dijo el nombre, por lo que le preguntó para ver si podía obtener más información. Sin embargo, Sáez no se la dio. Sólo dijo que quería secuestrar a esa persona, ponerle el traje naranja, grabarlo en vídeo y "decapitarla al estilo del Estado Islámico".

A la pregunta de los motivos que le llevaban a planear este asesinato, el agente ha contestado que la intención de Sáez era "sentirse un miembro" del grupo terrorista. Por todo ello, avisó al instructor de los Mossos encargado de esta operación y redactó acta de lo que había escuchado.

INFORMABA ANTES SI HABÍA DATOS IMPORTANTES

Tal y como ha comentado el agente durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, durante los meses que duró su misión infiltrado dentro de la célula sólo se saltó la rutina de informar de lo que iba descubriendo cada 15 días cuando obtenía datos lo suficientemente "relevantes" o "importantes". Y, en su opinión, los planes del líder tenían esa entidad y por eso alertó inmediatamente.

La declaración del mosso infiltrado ha versado en torno a los meses que pasó infiltrado en la célula 'Fraternidad Islámica. Grupo para la predicación del Yihad' y ha identificado a los diez acusados como sus integrantes, en mayor o menor medida. La Fiscalía pide para ellos entre 7 y 19 años de prisión. Un menor llamado Omar ya fue condenado por integración en organización terrorista.

El agente ha relatado, a preguntas de la fiscal Dolores Delgado, cómo entró en la organización y cómo conoció a sus integrantes, a los que había visto en la mezquita de Terrassa (Barcelona). Concretamente, se acercó a la tienda que regentaba uno de los acusados, Taofiq Mouhouch, para comprar una alfombra para rezar y le comentó que quería "recuperar" sus "raíces musulmanas".

LE VEÍAN "FÁCIL DE CAPTAR"

El mosso ha admitido que le sorprendió lo rápido que le aceptaron en la célula, aunque supone que le vieron como "una persona fácil de captar al haberles dicho que quería volver a interesarse por el Islam y por las tradiciones musulmanas, aprendiendo de nuevo las doctrinas y el rezo.

A raíz de aquello, el mosso conoció al resto de miembros de la célula, identificando a todos los acusados en el juicio y el menor. Ya desde el principio, apreció una actitud violenta en ellos, pues hablaban de hacer la Yihad, "alababan el martirio" y elogiaban las acciones del Estado Islámico en Siria e Irak y los atentados en Europa.

Concretamente, justificaban las decapitaciones del Estado Islámico afirmando que, "según la sharia, está permitido decapitar al enemigo", y Antonio Sáez hablaba de España como "Al Andalus" y que había que "reconquistar" este territorio. "Tenía intención de reconquistar la mezquita de Córdoba. Era partidario de que la guerra se tenía que hacer también aquí", ha explicado.

LOBO SOLITARIO

De hecho, el mosso infiltrado ha identificado a Sáez como el principal adoctrinador de los demás, a los que entregaba libros y manuscritos con doctrina de Al Qaeda y el Estado Islámico. Es más, ha apuntado que fue él el que puso el nombre a la célula.

Según ha declarado, el presunto líder del grupo apoyaba la figura del "lobo solitario" y les decía que surgía "por una inspiración coránica" y que puede pasarle "a cualquier persona en cualquier lugar", por lo que era un buen método para atentar porque es "indetectable".

Sobre los posibles objetivos para atentar, el agente infiltrado ha comentado, aparte de la propuesta de decapitación, que junto a uno de los acusados, Said Touay, y el menor hicieron fotografías de la Plaza de España de Barcelona, donde hay una comisaría de los Mossos así como varios objetivos "civiles", como un hotel y un centro comercial.