La llegada de inmigrantes a Madrid desde el año 2000 ha recuperado la población residente y la ha rejuvenecido

Actualizado 24/07/2006 14:28:30 CET

Cada vez hay menos madrileños menores de 15 años y más mayores de 65

MADRID, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

La llegada de inmigrantes a Madrid desde el año 2000 ha recuperado la población residente, elevando la cifra de madrileños a más de tres millones de vecinos en 2006, y ha ralentizado el proceso de envejecimiento, ya que ka edad media de los inmigrantes es de 31,7 años frente a los 43,9 de los españoles residentes en la ciudad.

Esta es una de las conclusiones que se desprenden del libro 'Ciudad de Madrid. 1996-2006, 10 años de Padrón Continuo', presentado hoy por el director de Estadística del Ayuntamiento, Felipe Baselga, para quien "Madrid se está convirtiendo en una ciudad cada vez más cosmopolita porque en su ámbito se pueden encontrar ciudadanos de todas las partes del mundo".

Aprovechando el décimo aniversario de la instauración del Padrón Continuo, el Ayuntamiento de Madrid ha elaborado una muestra de la evolución de sus indicadores en las dos últimas décadas, es decir, desde 1986 hasta el presente.

LLEGADA DE INMIGRANTES

El análisis de los baremos ha dado a conocer que entre 1986 y 1996 los ciudadanos censados en Madrid fueron reduciéndose, alcanzando su punto más bajo en 1996 con 2.866.850. La baja natalidad en el periodo 1994-1999, (superadas sus cifras por las de mortalidad en algunos de estos años) y el saldo migratorio negativo provocaron el descenso demográfico en Madrid.

A partir del año 2000, la llegada de inmigrantes extranjeros condujo a una recuperación de la población residente y, de nuevo, a un crecimiento de los indicativos del padrón: el 1 de enero de 2006 se contaban en la ciudad 3.205.334 personas, de las que el 52,93 por ciento eran mujeres.

Todos estos cambios en la población han provocado que ésta haya ido "envejeciendo". Si en 1986 la edad media de los madrileños era de 37,25 años, en 1996 había subido hasta 41,06 y en 2006 a 42 años. El asentamiento familias inmigrantes ha ralentizado el proceso de envejecimiento, pues la edad media de los nuevos vecinos es de 31,7 años, frente a los 43,9 años de los españoles residentes en la ciudad.

En este sentido, el distrito de Centro ha sido el que más "ha rejuvenecido", ya que la edad media se ha reducido de los 45,29 años de 1996 a los 42,34 de 2006. Además, al ser un lugar de primera acogida de inmigrantes, los mayores de 65 años suman el 17,07 por ciento, mientras que hace 20 años suponían el 24,33 por ciento.

MÁS LONGEVOS

Los jóvenes menores de 15 años son ahora menos que hace dos décadas, pues han pasado de constituir el 20,38 por ciento de la población en 1986 al 13,95 por ciento en 1996, y al 13,60 por ciento de 2006. En cambio, los mayores de 65 años han aumentado, puesto que suponían el 12,94 por ciento de la población en 1986, el 17,93 por ciento en 1996, y suponen el 18,74 por ciento en 2006.

La prolongación de la duración de la vida de los madrileños también se refleja en el censo: entre los mayores de 65 años contabilizados en 1986, el 19,2 por ciento habían rebasado los 80, porcentaje que ascendía a 22,09 por ciento en 1996 y que es en 2006 del 27,11 por ciento.

Desglosando la población activa en dos tramos, uno de 16 a 39 y otro de 40 a 64, se ve un mayor incremento del primero respecto al segundo, debido a la llegada a esas edades de los nacidos en los años 80-90, y a la incorporación de los inmigrantes extranjeros en el último lustro. Los valores del indicador fueron 143,54 por ciento en 1986, 124,68 por ciento en 1996 y 116,84 por ciento en 2006.

En 2006, casi tres personas abandonan la edad laboral por cada dos que se incorporan. Este vacío laboral es el que tradicionalmente ha estado cubriendo la inmigración procedente de otras provincias españolas y que, desde el año 2000, cubre en buena medida la inmigración de ciudadanos extranjeros.

PREDOMINIO ECUATORIANO

En cuanto a la inmigración, al análisis del Padrón pone de manifiesto que de entre todas las personas no nacidas en Madrid, los extranjeros suponían el 3,55 por ciento en 1986, y el 3,03 por ciento en 1996, mientras que en 2006 ya representan el 28,40 por ciento de este grupo.

Por nacionalidades, los argentinos y marroquíes, que eran predominantes hace dos décadas, son superados ahora por ecuatorianos (132.719 inscritos), colombianos (43.883), rumanos (37.816) y peruanos (32.268). Los marroquíes ocupen el quinto puesto (26.483) prácticamente igualados con los bolivianos (26.383).

Otro aspecto importante para evaluar cómo se desarrolla la renovación de la población es la tasa de natalidad, la cual ha experimentado una ligera recuperación en 2005 (10,04) con respecto al mínimo alcanzado en 1995 (8,55). No llega, sin embargo al 10,52 de 1985, y mucho menos al 16, que es la estimada para el adecuado reemplazo de generaciones.

Mientras que el crecimiento vegetativo de los españoles de la ciudad se evidencia negativo (-1.063; 25.332 nacimientos, 26.795 defunciones); el del conjunto de la población es positivo (5.181) gracias al asentamiento de ciudadanos extranjeros (6.248; 6.640 nacimientos, 392 defunciones).

Todos los distritos han aumentado de población durante 2005 (salvo Moratalaz, que perdió 223 vecinos), si bien han bajado las cifras de empadronados españoles y han subido las de extranjeros.

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