Maliaño se vuelca en el homenaje a las Carmelitas por el 125 aniversario de su llegada al pueblo

Actualizado 16/03/2009 18:29:48 CET

CAMARGO, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La iglesia del convento de Nuestra Señora del Carmen se quedó pequeña ante la masiva asistencia de vecinos y autoridades a la Misa que el Obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora, presidió ayer como colofón del homenaje que el pueblo de Maliaño ha rendido a las Madres Carmelitas Descalzas en el 125 aniversario de su llegada a la localidad.

El Ayuntamiento de Camargo, las Juntas Vecinales de Maliaño y Muriedas, la Obra Pía Juan de Herrera, la Asociación Cultural Juan de Herrera y los Scouts del Alto de Maliaño se han sumado activamente a este homenaje organizado por la Parroquia de San Juan Bautista del Alto de Maliaño y el Consejo Parroquial.

Al término de la celebración litúrgica, a la que asistieron tanto el alcalde de Camargo, Angel Duque, y varios miembros de la Corporación, como los presidentes de las Juntas Vecinales de Maliaño, Jesús María Amigo, y de Muriedas, Eusebio Sanz, las ocho Madres Carmelitas que residen en el convento del Alto de Maliaño recibieron varios obsequios y recuerdos de estas instituciones y colectivos.

Durante la homilía, el Obispo de Santander destacó la "íntima y cordial" colaboración que existe entre las monjas y las gentes de Maliaño, que forman -dijo- "una verdadera simbiosis humana y espiritual". Explicó que los valores esenciales de las Madres Carmelitas Descalzas son "la contemplación, la fraternidad y el servicio callado y humilde, por eso estos días se ven desbordadas" -agregó-, matizando que la suya es "una clausura que no aísla, sino que abraza a todo el mundo".

Monseñor Vicente Jiménez quiso recalcar en este día "singular e histórico" el "apoyo, cariño y colaboración" que las religiosas reciben de los habitantes de Maliaño, de todo el municipio de Camargo y de sus instituciones". En la misma línea se pronunció el alcalde, quien se mostró "feliz y emocionado" por este homenaje con el que el pueblo de Maliaño "tiene que sentirse orgulloso" porque ha demostrado nuevamente que es "un pueblo muy especial que quiere mucho sus cosas".

Duque destacó por su parte, que en los actos de este fin de semana se ha puesto de manifiesto la "feliz convivencia" que ha habido durante estos 125 años entre las Madres Carmelitas Descalzas y los habitantes de Maliaño, a los que une -dijo- una gran vinculación y "una simbiosis muy bonita". Asimismo, afirmó que tanto el Ayuntamiento como la Junta Vecinal están pendientes de las necesidades de las religiosas y del convento, en el que se encargan de podar, limpiar, pintar los exteriores y otras pequeñas actuaciones que las monjas agradecen "como si fueran grandes cosas".

El alcalde añadió que ha visto a las hermanas "alegres, sonrientes, dispuestas a seguir adelante" y deseando que surjan nuevas vocaciones que perduren en el tiempo la presencia de las Carmelitas en Maliaño.

16 DE MARZO DE 1884

Cuenta la historia que el domingo 16 de marzo de 1884 llegaron a Maliaño, en carruajes de época, 17 religiosas de la orden de las Madres Carmelitas Descalzas, procedentes de la casa-convento del Barrio Miranda de Santander, "donde tenían dificultades para sobrevivir". Les acompañaba el Obispo y el párroco salió a recibirlas "acompañado por todo el pueblo con mucho entusiasmo y repique de campanas".

El convento de Nuestra Señora del Carmen del Alto de Maliaño fue mandado construir por el Obispo Menéndez de Luarca en 1786, como casa-palacio de descanso de los obispos de Santander, que se trasladaban al lugar por un pequeño puerto situado en la mies de San Juan, ya que por aquel entonces el mar llegaba hasta cerca de la tapia de la finca.

Considerado uno de los edificios más representativos de la arquitectura de la Ilustración en Cantabria, destaca su gran tamaño y sencillez, a base de varios cuadrados dispuestos de forma simétrica. La capilla adosada al edificio se construyó a finales del siglo XIX.