Manuel Ventero destaca que los más controvertidos fueron los referidos a la corrupción y la guerra sucia, en los años 90

 

Manuel Ventero destaca que los más controvertidos fueron los referidos a la corrupción y la guerra sucia, en los años 90

Actualizado 27/01/2011 19:00:15 CET

Afirma que el monarca acomoda su discurso a los cambios políticos y sociales "porque el Rey no es ajeno a la voluntad popular".

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

El periodista y profesor de Periodismo Manuel Ventero Velasco, ha destacado que los mensajes navideños más controvertidos del Rey Don Juan Carlos desde que llegó al trono fueron los referidos a la corrupción en el Gobierno y a la llamada 'guerra sucia' en los primeros años de la década de los 90, en los que gobernaba el PSOE con Felipe González como presidente.

Así lo ha manifestado Ventero en declaraciones a Europa Press, al hilo del nuevo libro que acaba de publicar, titulado "Los Mensajes de Navidad del Rey", en el que estudia los 35 mensajes que el monarca ha dirigido cada 24 de diciembre a la ciudadanía española a lo largo de su reinado.

"Mensajes controvertidos ha habido varios, pero subrayo los de los primeros 90, con la corrupción y la guerra sucia, en los que el Rey terminó llamando la atención al Gobierno", ha asegurado, al tiempo que ha señalado que esas "reiteradas denuncias" fueron implícitas "hasta que la situación fue insostenible y el Rey decidió transmitir su malestar explícitamente".

Ventero, que actualmente presenta el programa "Siluetas", en RNE, constata en su libro la libertad del monarca en estas alocuciones navideñas, que cuentan, bien es cierto, con el preceptivo refrendo del Gobierno. "El ejercicio del derecho de mensaje del Rey es "un asunto de equilibrio" entre Gobierno y Jefatura del Estado, en el que ambos órganos "tienen que ceder posiciones necesariamente" a favor del interés general y del buen funcionamiento de las instituciones. Además, ha añadido que la mejor prueba de la libertad del mensaje del Rey es que "nadie ha optado por dimitir por un discurso suyo".

En ese sentido, Ventero ha reconocido que alguna vez se ha producido alguna invitación de Moncloa a Zarzuela para cambiar una determinada expresión "porque pudiera ser ambigua o entenderse mal", pero ha aclarado que "sólo han sido un par de casos, y en un ambiente de normalidad". "Es algo anecdótico, como no puede ser de otra manera. Imaginemos la crisis de Estado que plantearía un conflicto semejante", ha sentenciado.

También ha reconocido que el Rey acompasa su discurso a los cambios sociales y políticos y en ese sentido puede afirmarse que acomoda ligeramente su discurso tras los cambios de Gobierno, pero ha indicado que eso "no debe escandalizar a nadie", máxime cuando al Rey corresponde "una expresión solemne, ajena a posicionamientos políticos o ideológicos, y sin otra mira que la integración de los españoles y sus proyectos comunitarios".

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Graduado Social por la Universidad de Salamanca, y Doctor en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos, Manuel Ventero concluye en su libro que el Rey nunca ha tomado partido porque "su papel es otro, al margen en todo caso de las posiciones partidarias".

Asimismo, indicó que el análisis de la serie histórica completa -35 años de reinado- "demuestra, sin lugar a dudas, que no ha abandonado la equidistancia que corresponde a las funciones de moderación y arbitraje que la Constitución le encomienda", aunque ha puntualizado que "otra cosa son las llamadas de atención que implícita o explícitamente haya podido dirigir en momentos críticos a algún Gobierno, a la oposición o a otros colectivos o instituciones".

MENSAJE LAICO SUSTITUYE AL CRISTIANO

Ventero ha manifestado en ese sentido que el monarca "está para unir, no para dividir", y que su posición en el vértice de la pirámide constitucional "le obliga a planteamientos unitarios y de consenso".

Como ejemplo de esa posición, Ventero ha puesto la matización que Don Juan Carlos va haciendo del mensaje cristiano, que está presente durante muchos años pero que desaparece en los últimos años, "supongo que porque el Rey considera la conveniencia de emitir un mensaje más laico, que evite la susceptibilidad de ciertos sectores".

Una de las polémicas despertadas alrededor de los diversos mensajes navideños del Rey fue la interpretación que algunos medios hicieron de sus discursos de 2006 con respecto a la tregua de ETA, según la cual el mensaje del monarca no respaldaba el proceso de diálogo, como sí lo había hecho con el abierto en 1998. Al respecto, Ventero ha declarado que el hecho de que en ambos casos se dieran lecturas "antagónicas" demuestra que las interpretaciones son libres y, muchas veces, interesadas".

El estudio no permite concluir la existencia de dos posturas diversas del Rey ante un mismo hecho, como son en este caso las treguas de ETA. Por el contrario, Ventero ha defendido "la incontestable atención del Rey sobre el fenómeno terrorista", y pone como ejemplos su advertencia en 1987 de que "sólo pueden estrecharse las manos que no están ensangrentadas por el crimen y la indignidad", en la que iba implícita una crítica "inequívoca" a la actuación de la Iglesia vasca; o su indignación en 1991 "ante las manifestaciones ambiguas o las encubiertas equiparaciones entre quienes ejercen el terror y los que son objeto de su demencia".

Preguntado por el hecho, reflejado en su libro, de que el Rey Don Juan Carlos no menciona la palabra democracia en sus mensajes de Navidad de 1975 (posterior a la muerte de Franco) y de 1981 (posterior al golpe de Estado del 23-F), Manuel Ventero ha recordado que en 1975, recién proclamado Rey, don Juan Carlos se dirigió a las Instituciones franquistas y les anunció _es cierto, sin nombrarla_ la necesidad de transitar hacia la democracia. "Y cumplió su palabra cabalmente". En cuanto al mensaje de 1981, en esas fechas navideñas habían transcurrido diez meses de la intentona golpista y el pueblo español tenía más ansia de libertad que nunca, por cierto, con el Rey a la cabeza.

Respecto a una hipotética corriente en España que cuestionara el modelo de Estado, e interpelado por la posibilidad de que el Rey hiciera alusiones al respecto, Ventero ha señalado que por razones "obvias" no puede pedirse al monarca que hable en sus discursos de un régimen que implique la desaparición de la Monarquía, si bien ha afirmado que ya en la Transición, el Rey puso al servicio de la misma sus poderes absolutos "sabiendo que aquello iba a desembocar en una Monarquía parlamentaria, cuya implantación significaría, entre otras cosas, la pérdida irremisible de tales poderes".

BUEN COMUNICADOR

Tras analizar pormenorizadamente los 35 mensajes navideños emitidos por el Rey hasta el momento, Manuel Ventero ha concluido que Don Juan Carlos es "un buen comunicador, que resulta cercano y que se ha ganado la credibilidad a lo largo del tiempo". En ese sentido, ha subrayado que mientras la clase política se ha convertido en el segundo motivo de preocupación para los ciudadanos, "la Corona sigue gozando de la confianza de los españoles".

También ha destacado la importancia de la escenografía en sus alocuciones: "Nada es casual, se forma un escenario audiovisual acorde con lo que se quiere decir", y ha negado que el mensaje de Navidad haya perdido importancia entre la sociedad. "Que nadie dude del alcance de estos discursos", ha aseverado.

Este es el tercer libro que publica Manuel Ventero Velasco, tras 'Testimonios en torno a la seguridad y la salud en el trabajo' (1997) y 'El sonido de la Constitución. 25 años de historia' (2005). También ha sido coautor de 'El periodismo audiovisual frente al terrorismo' (2004) y 'Los comunicadores ante el terrorismo' (2004), entre otros.

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