Maragall augura otro tripartito y rechaza la 'sociovergencia'

Actualizado 05/11/2006 14:00:11 CET

BARCELONA, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Generalitat y del PSC, Pasqual Maragall, consideró hoy "más que probable que José Montilla sea el futuro presidente de Catalunya" en un gobierno tripartito, y rechazó que "algunos sectores de la sociedad catalana y española" quieran la 'sociovergencia', ya que esta comunidad "no vive, hoy en día, una situación de emergencia que lo justifique".

En el artículo 'Catalunya tendrá un segundo tripartito', publicado hoy por El Periódico, Maragall dijo que, si hay otro acuerdo del tripartito, se habrá cumplido "el sueño de las naciones potentes: ser de sus hijos y no de sus padres. No exigir pruebas de sangre para ser ciudadanos ni otra cosa que ser ciudadano para ser presidente".

Sin embargo, dejó claro que un nuevo tripartito necesitará "nuevas reglas de funcionamiento que prevean y exijan toda la lealtad necesaria entre ellas y el presidente".

El presidente en funciones y líder de los socialistas catalanes defendió la autonomía de su partido respecto al PSOE "para ensayar fórmulas de entendimiento y gobernación con el resto de la izquierda catalana".

Según él, el PSOE "debe entender" que Catalunya "es una nación" y que el PSC "como fuerza política dirigente de esta nación, quiere hacer respetar su autonomía --aquí y en Madrid-- para ensayar fórmulas de entendimiento y gobernación con el resto de la izquierda catalana y para garantizar que, en el futuro, no pasará tantas penalidades para ser aceptado como el primer partido de Catalunya que ya es".

Pasqual Maragall basó esta condición de primer partido catalán en que lo ha demostrado "en las elecciones locales, generales y europeas", además de serlo "en votos" en las autonómicas de 1999 y de 2003.

Admitió que CiU acaba de ganar en votos y escaños, pero reprochó a la federación que lo esté subrayando estos días, porque es "una precisión que, hace tres y siete años, les parecía absurda, innecesaria e incluso ridícula". "No recuerdo haberles oído nunca hablar de quién ganaba en votos", insistió.

El presidente catalán explicó que el PSC afrontaba las elecciones del 1 de noviembre "sabiendo que una parte de la sociedad creía que el cambio de candidato había sido condicionado, y no el resultado de la libre voluntad del PSC y de su presidente", que es él mismo.

Maragall añadió que "no han facilitado las cosas" al PSC "determinados gestos del Gobierno español, perfectamente comprensibles desde su propia lógica". Para concretar estos gestos, dijo: "No me refiero solo a los contactos políticos, sino más bien a los empresariales, y en todo caso a las declaraciones sobre quién debería gobernar Catalunya".

Según dijo, "el cambio de candidato en un plazo relativamente breve era obligado en función de las exigencias de la gobernabilidad".

El presidente también dijo en su artículo que el nuevo Estatut prevé que la ley electoral catalana --que aún debe aprobarse-- "deberá ser representativa de los territorios, pero proporcional". Lamentó que, actualmente, "obtener un escaño en la circunscripción de Barcelona sigue exigiendo más del doble de votos que obtenerlo en otras circunscripciones".

En cuanto a los tres escaños recién conseguidos por Ciutadans, dijo que se debe "saludar democráticamente" la entrada de "una nueva voz" y "esperar que su diálogo con las demás voces sea provechoso para el país".

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