La marchante Mckinley reitera que su firma se falsificó en los contratos con los Bárcenas

 

La marchante Mckinley reitera que su firma se falsificó en los contratos con los Bárcenas

Luis Bárcenas acude a los juzgados de Plaza de Castilla
EUROPA PRESS
Actualizado 24/05/2017 17:43:49 CET

Afirma que fue un "trabajito" que le ofreció Patricio Bel pero después supo que "fue un abuso y eso está muy feo"

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

La marchante de arte argentina Isabel Mackinley ha reiterado este miércoles por videoconferencia ante el tribunal que juzga la primera época de la trama Gürtel (1999-2005) que su firma con el nombre de casada --Isabel Ardanaz-- aparece falsificado en sendos contratos con fecha de 2004 y 2006 con los que la defensa del extesorero del PP Luis Bárcenas y su esposa Rosalía Iglesias trata de justificar el ingreso de 560.000 euros por la operación de compra-venta de determinados cuadros.

La comparecencia ha sido algo complicada por los problemas de sonido derivados de la conexión por videoconferencia con un juzgado de Buenos Aires y ha obligado a repetir hasta en tres ocasiones la llamada a Argentina. Ante las quejas de algunos abogados el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, ha llegado a señalar: "Esto es lo que hay".

La mujer ha dicho que fue engañada por un antiguo amigo llamado Patricio Bel --abogado del también extesorero popular Ángel Sánchís-- quien le pidió "un trabajito" como favor personal. Consistió en firmar dos documentos en los que ella figura como intermediaria en la venta de las obras a cambio de 1.5000 dólares.

Pese a admitir que firmó dos documentos, la mujer no ha reconocido su firma en los contratos que obran en el sumario, que son de los años 2004 y 2006, y ha reiterado que no conoció a Bel hasta 2006, cuando le ayudó con un problema con una "casita" que ella quería recuperar en Argentina tras regresar de Francia, donde se había divorciado. Por esta razón no pudo firmar el papel que se le atribuye en 2004.

"Los papeles que ustedes me mandan jamás los he visto ni los he firmado --ha asegurado la pintora--. Esto es una falsificación de mi firma. Patricio ha abusado de mí con estos señores y no solamente han abusado, me han usado y eso está muy feo".

CON BÁRCENAS SÓLO TOMÓ UN CAFÉ

Mackinley se ha descrito como una pintora que sólo vende los cuadros que realiza, por lo que las operaciones que se le atribuyen en los citados documentos no son reales y jamás recibió los cuadros supuestamente vendidos por los Bárcenas. Al extesorero únicamente le vio en una ocasión en el despacho de Bel y se limitó a tomarse con él un café, mientras que a Rosalía Iglesias ha asegurado no haberla visto "jamás".

El primer "contrato de mediación" es un escrito mecanografiado datado en Madrid el 14 de noviembre de 2004 para la venta de cuatro cuadros que habrían suscrito su mujer y Mackinlay, con firma de Isabel Ardanaz. La mujer asegura que en dicha fecha no estuvo en España ni conocía a Bel.

El segundo, fechado en Madrid el 19 de enero de 2006, constituye un contrato de compra-venta entre ambas por estos mismos cuadros. Mackinlay, que testificó por videoconferencia desde Buenos Aires en 2013, también negó entonces "rotundamente" que su firma fuera la que aparece en esos dos contratos.

Por otro lado, Carmen Luis Cerezo --que estuvo imputada durante parte de la instrucción de esta causa-- ha asegurado que una vez finalizada la relación laboral en Special Events no tuvo ninguna "relación comercial" ni con el 'cabecilla' de la red corrupta, Francisco Correa, ni con el considerado 'número' dos de la misma, Pablo Crespo. "Yo no sabía nada de sus negocios, ni sabía que hacían", ha añadido.

Esta testigo ha insistido en que "creía" que tenía una amistad con Correa, pero que no le contaba nada de lo que se traía entre manos. Es más, ha confirmado que los líderes de la Gürtel le pidieron que abriese a su nombre una caja de seguridad en Caja Madrid y que aceptó por "confianza", por lo que nunca le pidió explicaciones para saber que era "lo que metían".

ROSALÍA ALEGA DOLOR DE CERVICALES

Por otra parte, la fiscal se ha quejado al inicio de la sesión de este miércoles de la ausencia de la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, que el abogado de su marido Joaquín Ruiz Infante ha justificado en el hecho de que sufra un dolor de cervicales que le produce vértigo.

El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, ha advertido de que el matrimonio deberá comparecer en la próxima sesión, el 5 de junio, al afectarle al igual que ocurría en esta sesión los interrogatorios previstos para dicha fecha, entre otros el de un hermano del extesorero del PP.

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