Margallo, en desacuerdo con Aznar, cree que la gente votó a Ciudadanos en Cataluña porque "busca soluciones nuevas"

José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores
EUROPA PRESS
Actualizado 06/10/2015 12:01:49 CET

Sobre las declaraciones del expresidente, opina que "el PP no es un partido soviético" y los militantes tienen "libertad de opinión"

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, se ha mostrado en desacuerdo con el análisis que ha hecho el expresidente del Gobierno José María Aznar sobre los resultados de las elecciones catalanas, pero ha dejado claro que "afortunadamente el PP no es un partido soviético" y los militantes tienen "libertad de opinión y libertad de expresión".

En declaraciones a los medios de comunicación tras participar en un acto en la Casa de América de Madrid, Margallo ha dicho que no cree que lo ocurrido en Cataluña se deba a "una postura más firme de defensa de la Constitución por parte de Ciudadanos que por parte del PP", sino a que "la gente busca soluciones nuevas".

"Los problemas que tenemos son muy complejos y probablemente parte de la población crea que no estamos dando satisfacción a sus necesidades. Ese es el problema. Hemos salido de una crisis gigantesca y la población ha soportado unos sacrificios enormes y quiere ver el fruto de la recuperación, que es en lo que estamos", ha explicado.

Sobre la reforma de la Constitución que piden algunos partidos, el jefe de la diplomacia española ha señalado que esta cuestión no está en el programa del PP porque para abordar algo así "hay que saber qué se quiere reformar, con quién se quiere reformar para que el río no se desborde y para qué se quiere reformar", circunstancias que, a su juicio, "no se dan en estos momentos".

"Hay que esperar a que se de un clima suficiente", ha indicado el ministro, que ha fijado "tres líneas rojas" que, para el PP, no se pueden rebasar: "la unidad y la soberanía nacional; la igualdad de derechos de los españoles, que implica que no puede haber soluciones asimétricas; y la solidaridad, porque una nación en términos modernos es un entorno de solidaridad".

"Con esos tres principios, sabiendo qué es lo que se quiere reformar, sabiendo que tenemos un consenso suficiente, se abordará cuando haya que abordarlo. La Constitución no está tallada en piedra, lo que no se pueden es hacer improvisaciones", ha remachado.

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