Martínez Gorriarán considera que la sociedad tiene un "deber de solidaridad política" con las víctimas del terrorismo

Actualizado 26/06/2007 17:00:41 CET

Laborde demanda "una justicia real y justa" y considera que la Comunidad Internacional debe trabajar para compensar a las víctimas

SAN SEBASTIAN, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

El profesor de filosofía de la UPV y portavoz del colectivo Basta Ya!, Carlos Martínez Gorriarán, consideró hoy que la sociedad tiene un "deber de solidaridad política" con las víctimas del terrorismo. Además, precisó que "politizarlas" no tiene por qué significar "manipularlas o ponerlas al servicio de algún partido" y pidió su reconocimiento como "víctimas de sustitución" que no las equipara a las que sufren malos tratos o catástrofes naturales.

Martínez Gorriarán participó hoy en San Sebastián junto al doctor Antonio Sánchez González y al Jefe del Servicio de Prevención del Terrorismo de la ONU, Jean Paul Laborde, en la ponencia 'Víctimas del Terrorismo: una reparación necesaria' dentro del II Congreso de la Sociedad Española de Victimología que se celebra en el marco de los cursos de verano de la UPV.

En su intervención, el portavoz de Basta Ya! reivindicó el papel político de las víctimas del terrorismo ya que, según dijo, "guste o no, son víctimas de una determinada manera de pervertir la política, convertida en vía de imposición de un poder totalitario mediante el terror".

A su juicio, las categorías de víctimas se han ido "politizando" en la sociedad, "que considera que sus problemas son de todos y no sufrimientos privados", y criticó que se haya restado rigurosidad al término terrorismo al vincularlo a otro tipo de desgracias como la violencia de género, los delitos ecológicos o las relacionadas con el tráfico.

De este modo, Martínez Gorriarán insistió en que es obligado el reconocimiento como víctimas políticas de las que han sufrido el terrorismo de ETA ya que "han sido asesinadas o heridas para imponer el proyecto de esa banda nacionalista totalitaria". "No importa qué ideas políticas tuvieran las víctimas sino el significado político del ataque de que han sido objeto", añadió.

Asimismo, remarcó que las víctimas de ETA han demostrado "un valor político ejemplar" porque "han rechazado la tentación de la violencia privada desafiando a los verdugos y poniendo su derecho a la justicia en manos de las instituciones democráticas".

En ese sentido, recordó que Gesto por la Paz cifra en 40.000 las personas que son explícitamente amenazadas por la banda terrorista y que de ellas "apenas existen casos de quien haya querido tomarse la justicia por su mano", entre los que citó el caso de Ricardo Sáenz de Ynestrillas.

APOYO INTERNACIONAL

Por su parte, Jean Paul Laborde destacó la importancia de apoyar a las víctimas también en el aspecto internacional para lo que consideró que debe darse "una justicia real, constructiva y justa contra las personas que cometen actos de terrorismo", nivel que aún no se ha alcanzado.

De este modo, abogó por una "justicia más rápida" y más eficaz en los mecanismos de extradición y de cooperación internacional en materia penal. Además, aseguró que es necesario "promover el reconocimiento de las victimas a tener una compensación" aunque reconoció que es "una tarea muy difícil" que debe llevar a cabo la Comunidad Internacional.

Laborde afirmó que la situación de las víctimas del terrorismo en España es "bastante mejor que en la mayoría de los países del mundo" ya que tienen una parte en el proceso penal y son "una parte real! del mismo, como ocurre también en Francia, aunque "siempre es posible mejorar".

Por otro lado, el doctor Antonio Sánchez afirmó que la reparación en las víctimas "nunca es absoluta" y que, además, ésta es "incompatible con el olvido". "El afrontamiento de todo lo ocurrido es la única vía que puede evitar la reviviscencia y, por tanto, la continua presencia del acto terrorista y sus consecuencias", agregó.

"Los afectados por el terrorismo son un ejemplo viviente de una vulnerabilidad, social y personal que no se quiere aceptar, así se transforman en un recuerdo vivo que es necesario negar", aseguró Sánchez al tiempo que consideró que "los desagravios colectivos pueden ayudar pero nunca suplir las consecuencias individuales". "Para que exista un buen olvido debe haber una buena memoria", concluyó.