La menor ecuatoriana agredida declarará mañana ante el juez de Sant Boi de Llobregat (Barcelona)

Actualizado 24/10/2007 22:19:07 CET

BARCELONA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La menor ecuatoriana agredida en un tren de los Ferrocarrils de la Generalitat declarará mañana por la mañana en los juzgados de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), después de que el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de esta localidad decidiera adelantar la comparecencia prevista para el viernes, según informaron a Europa Press fuentes judiciales.

El magistrado ha decidido realizar un reconocimiento médico a la menor, tanto físico como psicológico, y escuchar su versión de los hechos antes de decidir si ordena la detención y el ingreso en prisión provisional para Sergi Xavier M.M., después de que hoy lo solicitara la Fiscalía.

La petición de detención emitida esta mañana por la Fiscalía no llegó a los juzgados de Sant Boi hasta pasadas las tres de la tarde, cuando el juez que lleva el caso ya había terminado su horario de trabajo. Por ello, sólo el juez de guardia podía emitir la orden para que la Guardia Civil arreste al joven, algo bastante improbable.

A la espera de su posible detención, el agresor salió de su casa, ubicada en la Colònia Güell de Santa Coloma, sobre las 16 horas y se dirigió hasta un bar cercano a su domicilio.

Una vez allí, el joven, acompañado de unos amigos, estuvo bebiendo una cerveza mientras en los alrededores del establecimiento se congregaba un gran número de medios de comunicación. Se mostró muy abierto y dialogante con sus amigos e incluso bromeó cuando aseguró que se había vuelto "famoso".

Después de varios minutos en ese establecimiento, Sergio abandonó el local y se dirigió hasta otro bar, donde volvió a tomar una cerveza. Cuando salió del establecimiento, un grupo de periodistas y medios gráficos intentaron hablar con él. "Si quieres hablar conmigo, habla primero con mi abogado", contestó.

En ese momento, se encontró con un grupo de niños que estaban jugando a pelota en la plaza del pueblo y dio unos toques al balón con ellos. Poco después, se dirigió a su casa, donde permaneció las siguientes horas.

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