Multados con 270 euros el camionero y el gasolinero que se concertaron para estafar con el repostaje

Actualizado 09/04/2008 19:41:29 CET

VALLADOLID, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Valladolid impuso una multa de 270 euros al camionero de origen búlgaro D. P. y al empleado de la gasolinera 'San Jorge' de Cubillas de Santa Marta (Valladolid), J.R.T, como autores de una falta continuada de estafa tras considerar que ambos realizaron entre los meses de julio y agosto de 2005 operaciones ficticias de repostaje de combustible, con cargo a la empresa para la que trabajaba el primero, con el fin de repartirse el dinero resultante.

Aunque el Ministerio Fiscal había solicitado para cada uno de ellos una pena de dos años de cárcel por delito continuado de estafa, el primero en calidad de autor y el segundo como cooperador necesario, mientras que la acusación particular había solicitado tres y un años de prisión, respectivamente, la Sala impuso finalmente a ambos la citada multa por una falta, junto con la obligación de abonar solidariamente una indemnización de 200 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En su declaración ante la Audiencia de Valladolid, el chófer, quien fuera empleado durante un año de la empresa T. Internacionales A.Galván, negó haber realizado mediante este sistema más de una veintena de operaciones por importe superior a los 8.000 euros, contrariamente a lo sostenido por las acusaciones pública y particular, e insistió en que sólo lo hizo unas pocas veces en la referida gasolinera y en que el dinero obtenido por esta vía, no más de 400 euros en total, lo destinó a saciar su hambre.

"Al repostar echaba gasoil pero le pedía al empleado que hiciera constar más litros de los reales para así quedarme con la diferencia", explicó D. P, quien negó que el "gasolinero" se llevara a cambio una comisión y explicó que si no se fue antes de la empresa, pese a no cobrar su nómina desde hacía meses y verse obligado a acudir a este tipo de ardides, es porque carecía tanto de permiso de residencia como de trabajo y su jefe se había comprometido a proporcionárselos.

"TENÍA PINTA DE TENER MUCHA HAMBRE".

El empleado de la gasolinera, J.R.T. confesó también haber ayudado al primero en dichas operaciones de repostaje, sin percibir nada a cambio y ante las manifestaciones del camionero de que su jefe no le pagaba y que tenía hambre. "Sólo lo hice un par de veces, cargando en la tarjeta unos 50 euros a mayores que no le daba en metálico sino en productos de la tienda, tanto bocadillos como refrescos", declaró el empleado de la gasolinera, quien añadió que "sabía que no era legal pero es que tenía pinta de tener mucha hambre. yo soy así".

Por su parte, el propietario de la empresa de transportes, José Antonio Galván, trató de desmontar la versión exculpatoria del camionero al asegurar que éste cobraba puntualmente su nómina, de unos 3.000 euros, así como unos 150 euros a mayores para dietas semanalmente, y que el acusado le llegó a reconocer que tenía un amigo en la gasolinera de Cubillas de Santa Marta que le hacía el "chanchullo" con la tarjeta Solred a cambio de una comisión.

Galván explicó que no descubrió la estafa hasta que empezaron a llegar las facturas de repostaje por importe superior a 8.000 euros y comprobó que las mismas excedían un 200 por ciento lo considerado normal, además de que parte de las operaciones se efectuaron en fines de semana cuando el camión se hallaba parado.

También aseguró detectar otros 6.400 euros no justificados en llamadas efectuadas en su mayoría a Bulgaria con el teléfono móvil de la empresa. De esta última deuda telefónica el imputado abonó la práctica totalidad, a excepción de 700 euros.