El Obispo Cases recuerda la misericordia de Dios frente a la de los hombres durante el funeral de Adán Martín

Actualizado 20/10/2010 22:46:52 CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Obispo de la Diócesis Canariensis, Francisco Cases, ha recordado este miércoles la misericordia de Dios frente a la de los hombres durante la homilía del funeral del ex presidente del Gobierno canario entre 2004 y 2007, Adán Martín.

Además, ha citado un fragmento del poema 'El Cristo de Velázquez', de Miguel de Unamuno: "Dame, Señor, que cuando al fin vaya perdido; a salir de esta noche tenebrosa; en que soñando el corazón se acorcha; me entre en el claro día que no acaba; fijos mis ojos de tu blanco cuerpo; Hijo del Hombre, Humanidad completa; en la increada luz que nunca muere; mis ojos fijos en tus ojos, Cristo; mi mirada anegada en Ti, Señor".

SE PIDIÓ A LOS POLÍTICOS QUE TRABAJEN POR EL BIEN COMÚN

Cases comenzó su alegato con un "estamos aquí para recordar a los que nos dirigen" pero habló poco de la condición política de Adán Martín y se limitó a pedir confianza en la "misericordia" de Dios hacia Adán, para el que durante la ceremonia se pidió "conceda el lugar de la luz y la felicidad eterna".

Además, durante la homilía se rezó para que los "políticos trabajen por el bien común, con especial atención a los más necesitados". En el acto se encontraban la práctica totalidad de la autoridad política y social de las islas, tanto del Gobierno regional, como representantes del central y los alcalde de los 88 municipios de Canarias.

"NI VIVIMOS NI MORIMOS PARA NOSOTROS"

En una Catedral de Santa Ana totalmente llena, Cases dijo que "la muerte se ha hecho nuestra madre" y que "podremos nacer de nuevo al reino de la vida" con la voluntad de Dios. "Ni vivimos ni morimos para nosotros, sino para Dios", aseveró.

"Todos los hilos de todas nuestras vidas están sostenidas por la trama recia de Dios, somos del Señor, el padre de la misericordia", dijo, para a continuación pedir "confianza y fortaleza siempre" y "sobre todo en momentos difíciles como este". "En tus manos, Padre, de bondad ponemos la vida de Adán. En su más profunda verdad ante ti, Padre, nada más y nada menos", concluyó Monseñor Cases.