La Policía halló el ADN del homicida del Parque de Pradolongo de Madrid en la ropa y en el cabello de la víctima

Actualizado 22/10/2007 15:57:14 CET

La joven presentaba dos cuchilladas mortales, una en la espalda que le atravesó el pulmón y otra en el cuello que le seccionó la yugular

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Policía Científica encontró el perfil genético de Gabriel P.S, acusado de asesinar a Alba M.L., de 17 años, en el Parque de Pradolongo (Usera), en los restos de sangre que presentaba la ropa de la joven y en el cabello de la misma, así como en la mochila que se encontró en las vías de la estación de Renfe de Orcasitas, donde el procesado se deshizo también de varias prendas de vestir ensangrentadas.

Así se desprende de la prueba pericial practicada hoy en la cuarta sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid contra Gabriel, para quien la fiscal solicita 18 años de prisión por los delitos de homicidio y robo con violencia por acabar con la vida de Alba la tarde del 5 de mayo de 2004, cuando la joven esperaba a su amiga Lara para ir al gimnasio.

Los agentes de la Policía Científica que comparecieron en la sesión indicaron que de las muestras remitidas al Laboratorio de la Comisaría General de este Cuerpo se encontraron dos perfiles genéticos, que se cotejaron con las muestras de sangre de Alba encontradas en el escenario del crimen y con una muestra indubitada de saliva del procesado, que accedió a dar durante su declaración en dependencias policiales.

Según la pericial, el ADN de Gabriel se halló en los pantalones vaqueros y en la chaqueta que llevaba Alba el día de los hechos. También se encontró su perfil genético en la mochila de la joven, así como en las prendas que había en su interior, un pantalón de chándal y una camiseta de color rojo.

En los mechones de pelo ensangrentados que rodeaban su cadáver se hallaron dos mezclas de ADN: el correspondiente a la propia víctima y el de Gabriel. Estos cabellos arrancados dan muestra del fuerte forcejeo que existió entre el agresor y su víctima.

LESIONES MORTALES

Por otra parte, los médicos forenses que practicaron la autopsia a la joven indicaron al jurado popular que el cadáver presentaba "múltiples lesiones por arma blanca". El forense Francisco Javier Pera Bajo especificó que en el cuerpo había diversas lesiones de "amedrantamiento", realizadas por el agresor para asustar a su víctima, y dos heridas mortales.

Respecto a estas últimas, el homicida asestó a Alba una cuchillada en la espalda que le atravesó el pulmón y otra en el cuello que le seccionó la artería carótida y la vena yugular, lo que provocó a los pocos minutos su muerte.

"Es compatible que el agresor se colocará detrás de la víctima para cortarla el cuello", detalló el especialista, que añadió que la chica también presentaba una contusión en la mandíbula por impacto directo, en el caso de que le hubiera propinado un puñetazo, o indirecto, si se hubiera caído al suelo.

"PERSONA NORMAL"

En la pericial también compareció la médico forense Rosa Maroto, que examinó al acusado cuando pasó a disposición judicial, tres días después de ser detenido en el hospital Gregorio Marañón. En la entrevista, Gabriel admitió que consumía cocaína desde los 17 años, pero entonces aseguró que no lo hacía de forma habitual, sólo "los fines de semana".

Según la doctora, Gabriel parecía "una persona normal" y no presentaba ningún "síndrome de abstinencia ni ansiedad". Además, hizo hincapié en que si fue capaz de esconder pruebas y huir del escenario de los hechos es que era "consciente de lo que hacía".

Del mismo modo opinó otra psiquiatra del centro penitenciario que examinó al procesado en febrero de 2006. Según dijo, Gabriel "tenía conocimiento de la licitud de los hechos y distinguía entre el bien y el mal al calificar los hechos de graves".

Según la experta, el hombre presentaba las facultades cognitivas y volitivas perfectamente y no se observó en él ningún tipo de trastorno mental. No obstante, no descartó que pudiera haber sufrido una pérdida de memoria el día que sucedió el homicidio.

ENAJENADO

Las pruebas periciales vienen a demostrar que Gabriel tenía conocimiento de la gravedad de los hechos por los que se sienta en el banquillo de los acusados. Frente a ello, su abogado defensor, Marcos García Montes, trata de dejar claro que actuó bajo una enajenación mental por los efectos de las drogas.

Por su parte, las acusaciones particulares, que representan a la madre y al padre de la víctima, consideran que Gabriel debe ser condenado por un delito de asesinato, en vez del de homicidio que le imputa la Fiscalía. Alegan que en el asesinato de la joven concurre la agravante de alevosía por su ataque sorpresivo.

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