Los psicólogos reflejan que el acusado del crimen de Elena Hevia "tolera mal no conseguir lo que quiere"

Actualizado 22/06/2007 16:25:37 CET

Expertos aseguran que el tinerfeño es "solitario" aunque utilizaba el cariño y la simpatía "para obtener sus fines"

OVIEDO, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los psicólogos que analizaron el comportamiento del acusado de asesinar a la joven Elena Hevia el 22 de agosto de 2005 en el domicilio de éste relataron que Paolo Eduardo González "tolera mal no conseguir siempre lo que quiere" y añadieron que tiene "miedo al abandono marcado por los problemas familiares en su niñez".

El juicio por el asesinato de la joven ovetense continuó hoy, en su quinta sesión, con las declaraciones de peritos del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid por videoconferencia y por peritos licenciados en psicología del juzgado del Principado de Asturias.

El equipo de psicólogos se entrevistó en dos ocasiones con el acusado y le realizaron diferentes cuestionarios de personalidad "para valorar el grado de hostilidad y de ansiedad y depresión". Con los informes en la mano, los psicólogos manifestaron que "no hay ningún tipo de cuadro patológico que se pueda enmarcar" en el comportamiento del acusado, corroborando así los estudios de los médicos forenses que prestaron declaración en días anteriores.

Aunque si destacaron que el acusado presenta "una ira inherente" porque la vida ha sido muy injusta con el y no logró sus expectativas. Manifestaron que el joven canario confesó una vez que la víctima le había dejado cuatro días antes de los hechos, aunque en ocasiones posteriores se contradecía asegurando que "la relación entre ambos era muy buena".

Los expertos añadieron que el acusado presenta una "baja tolerancia a la frustración". Dijeron que Paolo Eduardo González "se marca unas expectativas de trabajo estable, de noviazgo y de un nivel de vida de calidad, pero no tiene constancia para alcanzar sus metas".

PERSONA "SOLITARIA"

Los peritos resaltaron además que el acusado "atribuye a terceros el no poder cumplir sus expectativas". Describieron al joven tinerfeño como una persona "solitaria" a pesar de sus muestras de cariño y de simpatía que "utiliza para conseguir lo que quiere", añadieron los expertos.

En el informe psicológico también se refleja que Eduardo Paolo González estaba muy preocupado por su aspecto físico. En este sentido, los peritos comentaron que tras una entrevista con la hermana del acusado ella les explicó que "en el colegio sus compañeros llamaban al acusado 'dumbo' por el tamaño de sus orejas".

Por su parte, el Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Central de Asturias, Jesús Fernández, corroboró la versión de los médicos forenses que declararon en la jornada de ayer, y manifestó que el acusado "simulaba síntomas sicóticos" cuando fue reconocido en el hospital la madrugada del 23 de agosto de 2005.

"Paolo Eduardo González se hacía el loco durante los interrogatorios", aseguró Fernández, y añadió que el acusado "adoptaba posturas raras, y decía cosas sin sentido". "Hacía teatro", apuntó.

En otro sentido, los peritos que declararon hoy por videoconferencia desde el Instituto Nacional de Toxicología de Madrid dejaron claro que en las uñas analizadas de la víctima no se encontraron fibras ni de los calzoncillos del presunto asesino ni de los calcetines que se encontraron posteriormente húmedos en el baño.

Así como también confirmaron que tras el análisis de los cabellos encontrados en el pantalón de la víctima las pruebas arrojaron que sólo existía sangre con el perfil genético de la víctima.

El juicio continuará el próximo martes, día 26 con la elevación a definitivas de las conclusiones de las partes, fiscalía, abogacía del estado, acusación y defensa y la presentación de informes. El juez, Manuel Avello, confió en que el jurado inicie las deliberaciones el miércoles.

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