Pujol tacha de "rara" e "infantil" la reacción del Gobierno ante la crisis y detecta "lentitud" en la toma de decisiones

Actualizado 07/11/2008 20:19:51 CET

Reconoce que es "difícil" pronosticar la "rapidez" y el "coste" de las dificultades así como "cuántos se van a quedar por el camino"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El ex presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol aseguró hoy que "llama la atención" la reacción del Gobierno central ante la crisis y, además de tachar de "rara" e "infantil" la actitud del Ejecutivo estatal, diagnosticó "lentitud" en la toma de decisiones para paliar el impacto del actual contexto económico.

Así, aunque consideró "comprensible" que en los meses anteriores a las pasadas elecciones generales el Gobierno Zapatero "disimulase", calificó como un "comportamiento infantil, de amor propio", que tampoco reconociese la crisis inmediatamente tras el 9-M.

Además de censurar que el Estado no adoptase medidas para paliar las dificultades económicas "durante meses", Pujol añadió que en la actualidad "tampoco las toman mucho". Pese a que algunas de ellas son "acertadas", como las aprobadas para apoyar al sector bancario, recriminó que "no se aplican". "Hay lentitud en la toma de decisiones y en la aplicación de estas medidas", insistió, y apostilló que "todas estas cosas pueden tener consecuencias políticas".

En la misma línea, razonó que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2008 son "absolutamente desfasados". "Se hicieron en el mes de julio con perspectivas económicas oficiales que no son en absoluto las que hay ahora", razonó, por lo que alertó de que las cuentas estatales para el próximo años "quedan muy fuera de lugar", aunque confió en que "ya se corregirá".

GLOBALIZACIÓN

El ex presidente catalán se pronunció de este modo tras mantener un encuentro con el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, en Santiago, donde a partir de las 20.30 horas pronunciará una conferencia sobre los retos de la globalización en el marco del ciclo 'ConversasCon', que organiza la Dirección Xeral de Xuventude.

Precisamente achacó a la globalización el alcance de la actual crisis económica porque, según explicó, aunque este proceso "ha sido positivo en algunas cosas", tiene el inconveniente de que los problemas "también son globalizados" y, por tanto, exigen un "esfuerzo coordinado".

Respecto a la situación de España para afrontar las dificultades, Pujol reivindicó su "sólido" sistema bancario pero admitió "problemas serios, como la "fuerte" crisis inmobiliaria. También reconoció que el crecimiento económico de los últimos años, que consideró "brillante", ocultó un "fallo" y, al respecto, explicó que el Producto Interior Bruto (PIB) del país creció de forma notoria pero, por contra, mejoró "muy poco" la productividad. "Esto ahora se nota sobre todo en algunos sectores", apostilló.

REFERENCIAS A GALICIA

Para Pujol, el momento actual es "interesante para hablar" porque "pasan muchas cosas" aunque reconoció que es "difícil" pronosticar la "rapidez" y el "coste" de la crisis económica. "No sabemos cuántos se van a quedar por el camino", señaló, aunque bromeó con que "crisis, haila".

En cuanto a Galicia, además de asegurar que la globalización es "un reto para las identidades", manifestó que este proceso fue "bien aprovechado". Así, comparó la economía actual de la economía gallega con la de hace treinta años y concluyó que a día de hoy es "mucho más diversificada, con proyección exterior y más moderna".

Por su parte, Quintana celebró la oportunidad de poder atender al "brillante magisterio" de Pujol en la conferencia que pronunciará esta tarde. En este sentido, dijo estar "expectante" ante las "experiencias de ejercicio del autogobierno" que expresará el ex presidente catalán, un instrumento que el vicepresidente de la Xunta consideró "clave" para que los gallegos estén "más defendidos" ante la crisis.

En resumen, consideró un "honor" la presencia en Galicia de Pujol, quien reconoció haber recorrido en numerosas ocasiones la comunidad gallega. "Me gusta mucho Galicia", sentenció, y presumió de haber visitado zonas que "la mayor parte de la gente no ve cuando viene", entre las que citó Os Ancares o la localidad lucense de Chantada.

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