Refuerzan los controles a los pasajeros con destino EE.UU. en el aeropuerto de Madrid-Barajas

Actualizado 29/12/2009 13:54:28 CET

MADRID, 29 Dic. (EUROPA PRESS) -

El aeropuerto de Madrid-Barajas ha reforzado desde el pasado fin de semana los controles de seguridad realizados a los pasajeros que viajan a Estados Unidos, ya que el país norteamericano ha exigido que todos los viajeros que lleguen a los aeropuertos estadounidenses hayan pasado un control exhaustivo, tras el intento de atentado del día de Navidad.

Los pasajeros, tras someterse al control rutinario y ya habitual que incluye la máquina de detección de metales y escáner para los objetos personales, tuvieron que esperar una larga cola para someterse a un examen riguroso. Los viajeros fueron pasando uno a uno para ser cacheados y, a continuación, dejaron su equipaje de mano en una mesa, donde los empleados de seguridad del aeropuerto abrían y revisaban maletas y bolsos.

A pesar de la incomodidad y de la necesidad de acudir antes para evitar problemas a la hora de embarcar, los ciudadanos no se mostraron sorprendidos por los controles, ni se oyeron protestas por las esperas.

Por su parte, aquellos que volvían de Estados Unidos, comentaban que los controles de entrada a ese país son exhaustivos. Un matrimonio que viajaba desde Nueva York aseguró que tuvieron "más controles a la entrada en el país que a la salida". "A mí no me coincidían no sé qué datos y me llevaron a un departamento donde te lo vuelven a revisar todo y tardaron como una hora. Sin embargo, para volver bien, no ha habido problemas, han ido viendo los pasaportes y ya", añadió la mujer.

Sin embargo, reconoció que, aunque ve normal que se tomen medidas cuando ocurren circunstancias como un posible atentado, le "impresionó un poco tanto control". "A mi me da inseguridad y miedo tanto control", recalcó.

Otro de los pasajeros procedente del país norteamericano, aseguró que el control sólo les había retrasado "media hora o tres cuartos de hora más que otras veces", mientras que Otro viajero comentó que "la única diferencia con España" fue que había que "quitarse los zapatos obligatoriamente".

Estos controles no incomodan a los ciudadanos que explicaron que lo ven bien, "siempre que sea por seguridad y mientras no sean esperas desorbitadas" o "algo exagerado".