Fiscal y acusaciones piden 21 años de cárcel para Mainar, que se proclama inocente

Actualizado 25/11/2009 19:10:06 CET

El acusado defiende el derecho a derrocar a los "tiranos" y dijo haberse autoinmolado al autoinculparse

HUESCA, 25 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Ministerio Fiscal y las acusaciones particular y popular que participaron en el juicio que celebró hasta hoy la Audiencia Provincial de Huesca contra el ganadero y agente forestal Santiago Mainar por la muerte del alcalde de Fago (Huesca), Miguel Grima, en 2007, solicitaron la pena de 21 años de prisión para el acusado como autor de los delitos de asesinato en concurso ideal con atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. Mainar se proclamó inocente y defendió el derecho a derrocar a los tiranos.

Pasadas las 15.30 horas de hoy concluyó el juicio, que se inició el pasado lunes 16 de noviembre. Mainar fue el primero en testificar, respondiendo a las preguntas del fiscal jefe de Huesca, Felipe Zazurca, el abogado Enrique Trebolle, de la acusación particular, el letrado José María Viladés, de la acción popular, y su abogado defensor, el madrileño Marcos García Montes.

En sus sucesivas respuestas, Mainar afirmó que decidió autoinculparse en febrero de 2007 después de haber alcanzado un "pacto" con la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y los agentes de la Policía Judicial de la Benemérita de Jaca (Huesca), de tal manera que él se haría responsable del asesinato de Grima a cambio de que el Instituto Armado no molestara a los restantes vecinos de Fago.

En varias ocasiones, Mainar dijo haberse autoinmolado para "llamar la atención" en beneficio de sus convecinos. Mainar agregó que conoció un gran número de datos objetivos sobre el asesinato porque se fueron haciendo públicos en los días siguientes al día de autos, se los comunicaron terceras personas o, también, por "sentido común".

Por su parte, el abogado defensor afirmó a lo largo del juicio que los interrogadores de la Guardia Civil le formulaban preguntas cerradas, es decir, induciendo la respuesta al introducir en el enunciado datos objetivos que de esta manera Mainar sólo tenía que corroborar.

"ME ESTÁN LIANDO"

El primer día, Mainar manifestó que salió del vehículo de Grima cuando el coche estaba en el paraje del término municipal de Berdún, después de cometerse el asesinato y donde fue hallado días después por la Guardia Civil, aunque rápidamente se desdijo, esgrimiendo que el fiscal jefe, a quien estaba respondiendo, le estaba "liando". "Yo salí (...) y dale con salir... es que me están liando".

El acusado explicó que el día de autos, unas horas antes de la muerte de Grima, tuvo que desplazar el coche del alcalde porque le estaba entorpeciendo el paso, algo que pudo hacer gracias a que el vehículo estaba abierto y las llaves puestas en el contacto, lo que la viuda de Grima, Celia Estalrich, negaría al día siguiente.

Respecto al resultado positivo de la prueba de parafina, que científicamente expresa que en torno a la fecha del asesinato disparó un arma de fuego, Mainar dijo que pudieron habérsele adherido elementos químicos propios de un cartucho de postas, como el que causó la muerte a Grima, en su trabajo como agente forestal.

Este último le llevaba habitualmente a saludar con la mano a cazadores y coger con la mano cartuchos que se quedan en el monte. Según su propio relato, la tarde de fallecimiento de Grima permaneció en su domicilio por padecer un catarro.

"TRASTORNO PSICÓTICO"

Santiago Mainar contó, durante la vista oral, con el testimonio favorable, entre otros, del psiquiatra vasco Iñaki Bidegain, quien se cruzó con el asesino poco después de perpetrarse el asesinato y declaró ante el tribunal que vio un coche en la cuneta, se detuvo y un varón con rasgos físicos distintos a los de Mainar y provisto de un frontal que le deslumbró, le conminó a continuar el viaje, lo que Bidegain hizo, llegando a Fago minutos después. Al día siguiente estuvo de excursión en Linza (Huesca).

El fiscal jefe, Felipe Zazurca, restó hoy veracidad a este testimonio, que atribuyó al miedo del médico ante un caso de asesinato. Otros testigos convocados por la defensa encontraron en Mainar un caso de trastorno psicótico de tipo paranoide o delirante, lo que haría encajar la persona de Mainar con la autoinculpación. Peritos criminalistas excluyeron a Mainar del lugar de los hechos.

Al contrario, Zazurca, apoyado por los abogados de las acusaciones, construyó hoy un relato pormenorizado, de unas dos horas de duración, en el que Mainar sería el autor del disparo mortal, que habría preparado con minuciosidad, como demuestran, en su opinión, la elección de un emplazamiento en la carretera Majones-Fago donde hay cobertura de telefonía móvil, se puede ver un largo tramo de la carretera en los dos sentidos, está cerca de Fago y tiene a sus pies la profunda Foz de Fago.

Mainar habría disparado un cartucho cargado con nueve postas utilizando una escopeta que Mainar encontró en el monte, posiblemente abandonada por un cazador furtivo, que tras el asesinato escondió en un camión y que nunca fue hallada. Las postas atravesaron el corazón y el estómago de Grima, que murió de forma casi instantánea.

El motivo fue el deseo de venganza generado durante los largos años en que ambos mantuvieron numerosas disputas, que a veces acababan en el Juzgado, y algunas de las cuales están documentadas. En este clima agresivo, alguien rompió el sistema de frenos de la furgoneta propiedad de Grima, lo que ahora el entorno del fallecido ve como un primer intento de asesinato.

Por su parte, Enrique Trebolle afirmó que, en el crimen de Fago, "se mata al alcalde" tras un largo proceso de disputa de parte de los vecinos contra el primer edil fagotano. Asimismo, José María Viladés aseveró que "Miguel Grima somos todos", y recordó cómo el fallecido se dedicó en cuerpo y alma a sus convecinos, llegando a dejar algo de lado sus intereses personales, su vida privada.

En este sentido, Viladés narró cómo, en una ocasión, llegó a levantarse de la cama a las 4.00 horas de la madrugada para ir a los depósitos municipales de agua y repararlos, con el objetivo de que a la mañana siguiente todos los vecinos dispusieran de agua corriente.

LA DEFENSA PIDE NULIDAD DE LA INVESTIGACIÓN

La estrategia de Marcos García Montes se centró en pedir una suerte de nulidad de la investigación policial al entender que la declaración autoinculpatoria fue obtenida sin las suficientes garantías jurídicas.

Además, según el abogado, legalmente la autoconfesión "no existe" al no haberse aportado la literalidad de la misma en su soporte original, puesto que el disco compacto aportado por la Benemérita no se oye bien.

Asimismo, García Montes trató de echar por tierra las pruebas de ADN por haber restos de este tipo de varias personas en el coche del asesinado y por no haberlos de Mainar en los tiradores de las puertas del mismo. Tampoco dio por válida la prueba de la parafina.

En la última jornada del juicio, Santiago Mainar se proclamó inocente al decir: "yo no he matado a nadie". Mainar hizo uso del derecho que, en España, asiste a todo encausado, que puede intervenir oralmente en último lugar.

En una intervención de poco más de cuatro minutos y medio, Santiago Mainar defendió el derecho de todo ciudadano a derrocar al tirano, dijo que el despotismo forma parte del fascismo, exigió que gobiernen "los mejores" y atribuyó la trascendencia de este juicio, así como la protección que jueces y tribunales dieron a Grima en vida a la connivencia entre los distintos miembros de "los poderes del Estado". Tmbién criticó a los medios de comunicación y consideró "abyecto y vil" querer ser "un esclavo". El juicio está visto para la sentencia, cuyo texto se espera para no antes de la próxima Navidad.

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