Roban etiquetas para falsificar visados en la Embajada en la RDC tras el cese de embajador

 
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Roban etiquetas para falsificar visados en la Embajada en la RDC tras el cese de embajador

Agente policía nacional aeropuerto comprueba pasaporte identidad seguridad
EUROPA PRESS/CNP
Publicado 23/10/2016 11:49:42CET

Una exempleada de la Embajada reclama una indemnización de 132.000 euros tras ser despedida después de estos hurtos, de los que se desmarca

MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Embajada de España en la República Democrática del Congo sufrió dos robos de etiquetas de visados después de que su exresponsable, el diplomático Antonio Fernández de Mazarambroz, fuese cesado --y posteriormente condenado-- por expedir de manera irregular permisos para viajar a España a ciudadanos congoleños.

En mayo pasado, la Audiencia Nacional condenó a nueve años de inhabilitación a Fernández de Mazarambroz por un delito de prevaricación administrativa, tras considerar probado que el diplomático concedió visados a ciudadanos congoleños al margen del procedimiento reglado. El tribunal no pudo demostrar que el diplomático se enriqueciese autorizando visados de forma irregular.

Fernández de Mazarambroz fue cesado por el Gobierno a principios de 2014, después de una investigación interna abierta tras el aumento súbito en el número de visados concedidos a ciudadanos congoleños, que eran rechazados en el aeropuerto de Barajas al no reunir los requisitos exigidos para entrar en el espacio europeo sin fronteras Schengen.

La salida del diplomático de la misión se notó en Kinshasha. Con él también se esfumaron las facilidades que los miembros de un club hispano congoleño creado por Mazarambroz encontraban para conseguir un visado de entrada en España.

Pero la calma en la Embajada en relación con los visados duró poco más de año y medio. En noviembre de 2015 y en abril pasado se produjeron dos robos de etiquetas de visados en las dependencias de la Embajada, según ha desvelado una exempleada local de la misión y ha confirmado a Europa Press una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Los dos robos, que responden a hechos "aislados", según la portavoz, fueron denunciados por la Embajada ante las autoridades congoleñas e inmediatamente se anularon las etiquetas correspondientes de visados. Las autoridades congoleñas y la Policía iniciaron una investigación al respecto que no ha concluido, ha añadido la misma fuente.

PERSONA NON GRATA

Después del segundo robo, el Gobierno congoleño declaró persona non grata a la ciudadana española María Jesús de Berard, contratada local de la misión diplomática desde 2011 y a quien el diplomático condenado intentó descargar la responsabilidad de autorizar los visados irregulares, puesto que tanto ella como otra contratada local tenían las claves para acceder al sistema informático.

Sin embargo, todo visado requiere de la firma del cónsul con competencia para expedirlos, o, en circunstancias excepcionales, la del embajador. De Berard declaró como testigo en el juicio contra Mazarambroz. Nadie la ha acusado en los tribunales de tener algo que ver con esta trama de visados, a pesar de que una información periodística apuntaba a De Berard como la supuesta cabecilla de la trama.

En conversación con Europa Press, de Berard defiende su honor y niega cualquier relación con los robos de las etiquetas (tras el primer hurto confesó un empleado de la limpieza). Ella está convencida de que la declaración de 'persona non grata' --levantada menos de dos meses después por las autoridades congoleñas-- fue un intento de dañar a su pareja, el diputado Léon Mulumba, de la coalición gubernamental pero crítico con sus compañeros de filas.

El Ministerio de Exteriores explicó a De Berard que no podía reincorporarse a su trabajo en la Embajada en Kinshasha pues, como persona non grata, tenía prohibida la entrada en el país.

VERSIONES DIFERENTES DE EXTERIORES

En un primer escrito dirigido a la afectada, la Subsecretaría del departamento que dirige José Manuel García-Margallo le informaba de que habían intentado sin éxito que las autoridades congoleñas modificaran la declaración de persona non grata, por lo que se veían obligados a suspender su contrato por un plazo de dos meses. Si en ese periodo seguía siendo persona non grata, el despido se formalizaría sin que de Berard tuviese derecho a indemnización.

Antes de que venciera el plazo, el 17 de junio, De Berard consiguió un visado para regresar a la RDC con la intención de reincorporarse a su puesto de trabajo el 5 de julio, lo que dejaba en la práctica sin efecto la declaración de persona non grata.

Pero como la Embajada no había recibido comunicación formal de que el país hubiera modificado la declaración de persona non grata, rescindió su contrato el 20 de julio alegando "pérdida de confianza, derivada de las comunicaciones oficiales recibidas de las autoridades congoleñas en las que aparece su implicación en una red de venta de visados y en la desaparición de etiquetas de visados".

Sin embargo, nueve días después el Ministerio del Interior congoleño reconoce en un escrito enviado a los abogados de la española que la declaración de De Berard como persona non grata ya no estaba vigente, pues se le había levantado "por razones humanitarias ligadas a su estado de salud".

También admitía que sobre De Berard no pesaba condena alguna, por lo que adoptar una sanción administrativa como un despido supondría, en su opinión, "una violación flagrante de su derecho a la presunción de inocencia". La Embajada española nunca presentó denuncia alguna contra su exempleada.

De Berard ha llevado su caso a los tribunales en la República Democrática del Congo, por haber sido contratada por la Embajada bajo la legislación local. Sus abogados reclaman a la misión diplomática una indemnización de 144.000 dólares (unos 132.000) euros por considerar su despido "abusivo".

LA AFECTADA PIDE RESPONSABILIDADES

Pero De Berard también se queja de que hasta la fecha ningún diplomático de la Embajada haya asumido su cuota de responsabilidad por los hurtos, mientras que ella se ha quedado sin empleo y además se le niega la indemnización a la que tiene derecho, según sus abogados.

Esta trabajadora, que está esperando un bebé, sospecha que su despido tiene que ver con un intento de la Embajada de limpiar su imagen tras lo sucedido desde el escándalo de Mazarambroz, mientras que no cree que se deba a la relación que mantiene con el político congoleño, con el que la misión mantenía una buena relación --era invitado habitual en los actos de la Embajada-- hasta que se produjo el incidente con De Berard.

La última noticia que De Berard ha recibido en relación con su despido también la dejó boquiabierta. En septiembre pasado, cuando solicitó un certificado de empresa para solicitar la correspondiente prestación por desempleo, leyó una tercera versión sobre las causas de su despido, ya que en ese documento se habla de un despido por "ineptitud, falta de adaptación y asistencia al trabajo".

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