San Gil se suma a la viuda de Ordóñez: "Gregorio sentiría vergüenza hacia los suyos por la falta de voluntad política"

Homenaje a Gregorio Ordóñez
EUROPA PRESS
Publicado 23/01/2015 9:37:41CET

MADRID, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

La expresidenta del PP vasco María San Gil ha afirmado este viernes que coincide con Ana Iribar, viuda del 'popular' Gregorio Ordóñez asesinado por ETA en 1995: "Gregorio sentiría vergüenza hacia los suyos por la falta de voluntad política", ha dicho en declaraciones a la Cope recogidas por Europa Press en las que ha añadido que le resulta increíble que Bildu gobierne en San Sebastián y en la Diputación de Guipúzcoa.

Tanto San Gil como Iribar y la hermana de Gregorio Ordóñez, Consuelo Ordóñez --hoy presidenta del colectivo de víctimas Covite--, han criticado la actual línea del PP sobre el País Vasco en entrevistas radiofónicas coincidiendo con el 20 aniversario de su asesinato.

"Salvo honrosas excepciones, el PP ya no es el mismo partido de mi hermano", ha dicho Ordóñez en RNE, mientras Iribar ha incidido en que Gregorio Ordóñez sentiría "vergüenza" de la "falta de voluntad política para terminar con el proyecto político de ETA" y "repugnancia" de ver que muchos ciudadanos han votado "unas siglas tan terribles" como las de Bildu.

San Gil, que está apartada de la primera línea de la política, ha relatado el momento "espeluznante" del asesinato de su compañero de partido, y cómo entonces, en 1995, ni se les "pasaba por la cabeza" que ETA pudiese atentar contra ellos. "No mirábamos dónde nos sentábamos", ha recordado.

Según ha dicho, en un principio le pareció "una broma macabra" cuando vio una pistola en la nuca de Ordóñez, y un segundo después comprobó que estaba muerto. "Me pareció tan impensable que quería cogerle por la solapa y decirle 'quién te crees que eres para disponer de la vida de una persona", ha rememorado San Gil, que en un principio salió corriendo detrás del terrorista.

La expresidenta del PP vasco ha destacado que el asesinato de Ordóñez fue un ataque "en la línea de flotación de la sociedad vasca y española" y eso hizo que muchos se diesen cuenta de que había que "dar un paso al frente o eso iba a ser la ley de la selva".

Ordóñez, ha dicho, era "insustituible" pero muchos decidieron dar un paso "para que no saliera gratis" y que, además de asesinarle a él, los etarras hicieran desaparecer lo que él había defendido.

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