Sánchez Manzano recurre la decisión de la juez de seguir investigándole

Actualizado 30/05/2011 10:45:08 CET

MADRID, 30 May. (EUROPA PRESS) -

La defensa del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los Tedax cuando se produjeron los atentados del 11-M, recurrirá esta semana la decisión de la titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, Coro Cillán, de no archivar la causa en la que investiga la posible "destrucción" de restos recogidos en los focos de las explosiones.

Los abogados del ex jefe de los artificieros presentarán un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid por el cual solicitan el sobreseimiento libre de las actuaciones en base a que existe "cosa juzgada" al haber dictado la Audiencia Nacional distintas resoluciones sobre el análisis de los explosivos utilizados en los atentados del 11 de marzo de 2004.

Entre ellas, la defensa recuerda que el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco rechazó en agosto de 2009 la petición de varias víctimas de reabrir el sumario del 11-M para practicar nuevas diligencias basadas en la ocultación de restos de explosivos utilizados en los atentados. El magistrado recordó entonces que esta causa ya fue juzgada por el Tribunal Supremo, "por mucha que sea la impotencia de alguna de las partes".

TRES AÑOS DE INVESTIGACIÓN

Ante la Audiencia de Madrid, la defensa de Manzano alegará en su demanda que no existe ilícito penal alguno ni responsabilidad criminal por parte de su cliente. Los letrados que representan al ex jefe de los Tedax se quejan de la dilación de la instrucción de esta causa, que lleva en manos de la juez desde 2009.

En un auto hecho público el pasado jueves, la titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid acogió la petición del Ministerio Fiscal y rechazó archivar la causa contra Sánchez Manzano y una perito de los Tedax por los delitos de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos.

La juez Coro Cillán se opuso a decretar el sobreseimiento libre de las actuaciones al ver "razonable" continuar la instrucción ya que existen "datos pendientes de investigar". La defensa solicitó a la magistrada en tres ocasiones, entre 2009 y 2010, archivar el caso o, en su caso, que se inhibiera a favor de la Audiencia Nacional al considerar los hechos constitutivos de colaboración con organización terrorista.

En su escrito, Cillán considera que existen indicios sobre la "posible destrucción o desaparición" de vestigios recogidos en los escenarios de la masacre, "al margen de cualquier normativa". Además, no aprecia que concurran los "elementos subjetivos y objetivos" para considerar que se trata de un delito de terrorismo.

La investigación, señalaba la magistrada, "no se encuentra concluida y ello porque las irregularidades denunciadas si pueden suponer una inobservancia de la norma procedimental en cuanto a la recogida de evidencias o restos de las explosiones y muestras de explosivos, su posterior traslado a dependencias policiales y su posible destrucción o desaparición al margen de cualquier normativa".

Además, Cillán denunció que no consta en la instrucción la confección de una acta de inspección ocular que recoja las muestras recogidas y que el protocolo en vigor fijaba que los Tedax y la Policía Científica debían describir en ella "todos y cada uno de los restos".

La juez también destacó que las declaraciones de dos agentes de la Unidad Central resultaron "de forma incomprensible contradictorias". En ellas, aseguraron que no intervinieron en la recogida de las muestras, a pesar de que varios artificieros de la Brigada Provincial de Madrid apuntaran a su presencia en el escenario de los atentados.

La magistrada abrió este procedimiento a raíz de la querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano por los delitos de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos. En la causa también están personadas la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y la Unión de Oficiales de la Guardia Civil.

Sánchez Manzano fue el máximo responsable de los agentes encargados de la desactivación de las bombas de los atentados de Madrid y el que se hizo cargo de las muestras de los explosivos. Según la querella, su actuación dificultó conocer la naturaleza de las bombas y, por lo tanto, la autoría exacta de los terroristas.