Miguel Ángel Revilla, Feijóo, Rajoy y Santamaría
EUROPA PRESS
Actualizado: miércoles, 18 enero 2017 13:36

Pregunta a los gobiernos catalán y vasco si van a colaborar sobre pobreza energética, violencia energética y refugiados

MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, considera "positivo" que la consejera de Presidencia de la Generalitat, Neus Munté, haya afirmado que no quieren desentenderse de la negociación sobre la reforma de la financiación autonómica y ha dejado claro que "tienen abierta la puerta para ese diálogo".

Eso sí, en una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press, ha admitido que no sabe cómo va a hacer el Gobierno catalán para vincularse de alguna forma a esa negociación. A su modo de ver, la Generalitat "no puede y no debe" desentenderse de eso, así que la ha animado a entrar en un "diálogo sincero" en el que cada comunidad tendrá su punto de vista en función de sus circunstancias.

"Cada comunidad autónoma tiene una visión del problema, pero el problema es el mismo, cada uno tiene una aproximación que habrá que coordinar y en la medida de lo posible buscar una solución", ha resumido. "Confío en que las palabras de la vicepresidenta Munté sean de colaboración", ha dicho también en declaraciones a la Cadena Ser.

Santamaría ha dejado claro que corresponde al presidente catalán, Carles Puigdemont, y al lehendakari, Íñigo Urkullu, explicar a sus ciudadanos por qué no acudieron a la Conferencia de Presidentes, cuando se habló de temas que luego copan su agenda política. Es más, se ha preguntado si colaborarán contra la violencia de genero o la pobreza energética, asuntos sobre los que este martes se alcanzaron acuerdos.

"Cada dos por tres (la Generalitat) nos pide cosas en materia de refugiados y ayer hubo un plan de emergencia, imagino que la Generalitat, que nos remite muchas cartas en ese sentido, habrá tomado nota", ha dicho. En la misma línea, ha recordado que el pacto contra la pobreza energética, al que este martes se sumaron las comunidades autónomas, arrancó a raíz de la muerte de una mujer en Reus (Tarragona) y que la violencia de género es un problema "en toda España".

Santamaría ha dicho no saber si todo eso es "alta o baja política" --yo tengo un concepto diferente", ha apuntado-- pero ha incidido en que son los problemas que preocupan a los ciudadanos, que son "prácticamente los mismos en cualquier lugar del país".

En todo caso, ha remarcado que los catalanes estuvieron representados por el Gobierno central, que tiene "la obligación de garantizar la igualdad de todos los españoles". Además, ha insistido en que el Ejecutivo central tiene proyectos para Cataluña y que, aunque le gustaría hacerlos en diálogo con la Generalitat, también tiene "mucho que aportar" el diálogo con la sociedad y con asociaciones empresariales y sindicales.

En cuanto a la relación con el Gobierno vasco, ha destacado que ambos Ejecutivos han llegado a acuerdos para retirar recursos, que están hablando de cómo resolver el nudo de Bergara de la Y vasca y que son conscientes de las fechas en materia de financiación --el País Vasco no participa del régimen general--.

"Espero que podamos hablar y entendernos", ha dicho, antes de admitir que le hubiera gustado ver al lehendakari en la Conferencia, igual que en su día acudió el entonces lehendakari Patxi López.

"GOBERNAR HERMANA MUCHO"

Según ha dicho, en la Conferencia de Presidentes se mostró voluntad de diálogo y de acuerdo, en parte porque "gobernar hermana mucho". "Unos hablan de sanidad y dependencia, nosotros hacemos nuestra terapia con las pensiones, un gasto que crece exponencialmente, es colocarse en el lugar del otro", ha comentado.

Eso sí, ha admitido que no será fácil llegar a un acuerdo sobre financiación autonómica en el plazo de un año, porque los recursos son escasos y hay que consolidar y mejorar el Estado del bienestar y atender el problema demográfico.

"Que nadie se engañe, habrá muchas discusiones y momentos complicados, pero hemos empezado a hablar y hablar es la única manera de llegar a acuerdos", ha resumido.

Con todo, ha dejado claro que este tipo de discusiones no son exclusivas de España --"tenemos tendencia a fustigarnos"-- sino de "todos los Estados descentralizados del mundo".

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