El Supremo endurece las penas por el crimen de 'Los Camioneros' en Sevilla al considerar que fue un asesinato

Actualizado 10/06/2009 16:13:30 CET

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) ha elevado de 45 años a 57 años y seis meses la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Sevilla a los autores del crimen del bar 'Los Camioneros' de Bellavista, donde murió el dueño del local de un disparo en la cabeza. El alto tribunal entiende que cometieron un delito de asesinato y no de homicidio.

Según la sentencia hecha pública hoy, consultada por Europa Press, el Supremo estima el recurso interpuesto por la familia del fallecido y acuerda aumentar la condena a los asesinos, D.B.F. --el individuo que apretó el gatillo de la escopeta que terminó con la vida de Antonio Sevillano--, M.R.Y. --amigo del anterior y hermano de la tercera condenada-- y A.M.R.Y. --novia y hermana de los anteriores.

El Tribunal aumenta de 12 a 17 años y nueves meses la condena impuesta a D.B.F. por el delito más grave al considerar que cometió un asesinato y no un homicidio; reduce de dos años a nueve meses la pena por tenencia ilícita de armas y mantiene la pena de tres años impuesta por un robo en grado de tentativa con abuso de superioridad. En total, la condena impuesta a Flores pasa de 17 años a 20 años y nueve meses.

En lo que respecta a M.R.Y., se le impone una condena de quince años por asesinato, frente a los diez impuestos por la Audiencia de Sevilla por homicidio; se mantiene en tres la impuesta por tentativa de robo y se reduce de dos años a nueve meses por tenencia ilícita de armas; de modo que la pena total impuesta pasa de 15 años a 18 años y 9 meses.

Por último, el Supremo condena a A.M.R. a 15 años por un delito de asesinato y mantiene la pena de tres años que le fue impuesta por tentativa de robo, por lo que su condena total pasa de trece a 18 años.

El TS recoge en la sentencia que los tres condenados desarrollaron un "plan conjunto criminal" en el que se repartieron "los papeles" y destaca que el lugar, el momento y el modo del crimen --un bar en el que ya de noche la víctima se encontraba sola después de que los asesinos hubiesen esperado la salida de los clientes--, así como el arma elegidos, pretendían asegurar la "indefensión total" del propietario.

Además, con respecto a los hermanos Ramírez, descarta que puedan ser considerados meros cómplices y los señala como cooperadores necesarios del crimen. Su participación "no esa precisamente una contribución menor, sino principal", señala.

LOS HECHOS

El suceso que acabó con la muerte de Antonio Sevillano tuvo lugar sobre las 1,30 horas del 27 de noviembre de 2005, cuando los condenados se dirigieron al bar 'Los Camioneros' para robar.

Al llegar al establecimiento, A.M.R. entró en el mismo con objeto de vigilar los movimientos de su propietario mientras los otros dos esperaban en una calle próxima, hasta que, al comprobar que ya no quedaban clientes y que el dueño del bar se disponía a cerrar el local, salió del mismo para avisar a sus cómplices.

Mientras dos de los acusados exigieron al dueño del bar que les entregara el dinero de la caja, D.B.F. apuntó con el arma a la cara de la víctima y disparó a "quemarropa", quien falleció de manera instantánea. Finalmente, los acusados se dieron a la fuga sin el dinero que intentaron robar deshaciéndose al mismo tiempo del arma empleada, que no pudo ser hallada.

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