El teniente del Ejército expedientado por una novela sobre corrupción militar abandona la huelga de hambre tras 22 días

 

El teniente del Ejército expedientado por una novela sobre corrupción militar abandona la huelga de hambre tras 22 días

Luis Gonzalo Segura
EUROPA PRESS
Actualizado 07/07/2015 6:03:41 CET

Sufre hipotensión, descenso de la frecuencia cardíaca, debilidad muscular e hipotermia

MADRID, 8 Ago. (EUROPA PRESS) -

El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, sancionado por las acusaciones sobre presuntas corruptelas en las Fuerzas Armadas que ha vertido en las presentaciones públicas de su novela 'Un paso al frente', ha abandonado este viernes la huelga de hambre que mantenía desde hacía 22 días para protestar por su situación.

Según ha informado a Europa Press la editorial 'Tropo Editores', tantos días sin ingerir alimentos sólidos han provocado al teniente "un gran cansancio general, hipotensión, descenso de la frecuencia cardíaca, debilidad muscular e hipotermia".

"Cruzar esa barrera le hubiera podido llevar a un fallo renal o de otros órganos, arritmias, infecciones y, finalmente, la muerte", ha explicado la editorial, que añade que, unido a esto, Segura también fue advertido por los médicos sobre el síndrome de realimentación que podía sufrir cuando volviera a comer y el cual puede causar "problemas cardíacos serios, incluso en última instancia mortales".

REVISAR SU CASO E INVESTIGAR SUS DENUNCIAS

Todo ello ha llevado al teniente a tomar la decisión de abandonar la huelga de hambre, que inició hace 22 días para que se revisase su caso y se investigasen sus denuncias de "abusos, privilegios y corruptelas de la casta militar dominante".

Segura comenzó su huelga de hambre un día antes de ingresar en un centro disciplinario para cumplir los dos meses de arresto a los que fue sancionado por el expediente que se le abrió por sus declaraciones. También se le ha condenado a pérdida de destino en la unidad donde servía actualmente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

Al declararse en huelga de hambre y sólo ingerir líquidos, en los primeros días del arresto fue trasladado al Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid para que pudiera ser controlado en todo momento por los médicos. El teniente ingresó el 18 de julio pesando 73 kilos y, según la editorial de su novela, actualmente pesa 61.

SE ENFRENTA A LA EXPULSIÓN

Además del expediente disciplinario por el que está cumpliendo sanción, el teniente se enfrenta a un expediente gubernativo que se le abrió por una carta al ministro de Defensa que incluye en su libro y por la que se le acusa de vulnerar el código disciplinario militar en lo referente a "realizar actos gravemente contrarios a la disciplina, servicio o dignidad militar que no constituyan delito".

Es el propio Ministerio de Defensa el que deberá resolver, en un tiempo máximo de seis meses, este expediente gubernativo, que podría acarrear al teniente Segura su expulsión definitiva de las Fuerzas Armadas.

Aunque se trata de una novela de ficción, Segura ha contado en sus comparecencias públicas que lo que expone en el libro lo había denunciado previamente ante sus mandos y ante la Justicia militar, pero las querellas fueron archivadas. Según el Ejército, dichas denuncias se basaban en "meras sospechas o rumores" o "simple desconocimiento", de modo que se considera justificada la sanción de arresto de dos meses porque se entiende que las acusaciones de Segura en las presentaciones de su novela serían "falsas".

FALTAS GRAVES Y PENADAS CON LA PRIVACIÓN DE LIBERTAD

El Ministerio de Defensa ha optado por mantenerse cauto sobre este asunto y no hacer muchas valoraciones, si bien el mismo fin de semana en que Segura comenzó a cumplir su sanción aclaró que las faltas que el teniente ha cometido son "graves" y están "penadas" con la privación de libertad.

Además, el departamento que dirige Pedro Morenés insistió en que el oficial, como todo militar profesional, está sometido a las reales ordenanzas y a la Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de la Fuerzas Armadas, que en su artículo 11 marca los límites de la libertad de expresión de los militares.

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