Touriño asegura al empresariado que el fracaso del Estatuto "no frustra" la expectativa de Galicia de "seguir avanzando"

Actualizado 09/02/2007 17:15:17 CET

Rechaza que la definición fuese el "obstáculo" y apunta la "sutileza" de su propuesta para respetar la Constitución

MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, garantizó hoy ante empresarios gallegos y dirigentes de compañías que operan en la comunidad que el fracaso de las negociaciones para la reforma del Estatuto "no frustra" ninguna expectativa para que Galicia "siga avanzando".

En el coloquio que sucedió a su intervención en un desayuno de trabajo organizado en la capital de España por la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid (Aegama), Touriño dijo tener la "tranquilidad" de que no la falta de acuerdo para mejorar el actual autogobierno "no impedirá" continuar demandando al Estado las inversiones necesarias para la modernización de la autonomía.

Así, confirmó que planteará al Gobierno central las partidas para culminar las infraestructuras y propiciar el despegue de Galicia y recordó que el debate estatutario se retomará una vez que haya "facilidades para que lo que hoy no fue posible, lo sea mañana".

Al respecto, asumió que la evolución del proceso dependerá del "peso político de cada fuerza" en el Parlamento autonómico, así como de la propia "situación en el resto de España", si bien rechazó que un vuelco electoral pueda dejar a alguno de los partidos fuera del acuerdo.

OPORTUNIDAD

A su juicio, Galicia tiene una "oportunidad" por la necesidad de contar con la unanimidad de los grupos para reformar el Estatuto, puesto que la actual oposición ostentó el Ejecutivo gallego durante más de 20 años e "inapelablemente tiene que estar", al igual que PSdeG y BNG, por gobernar actualmente y representar "parte de la arquitectura democrática del país".

Con todo, admitió que este "escenario de oportunidad" entraña también "grandes dificultades" para propiciar el consenso, como aconteció en esta primera tentativa de reforma, que topó con el "evidente escollo" del PP, que rechazó "plasmar --en el preámbulo-- algo común de todos los gallegos", la alusión a la Ley de Símbolos, y colisionó con la decisión de los socios de Gobierno por "no dejar de ponerla".

No obstante, el presidente puntualizó que "no es verdad que la definición haya sido el obstáculo" para el acuerdo, puesto que, según él, "a diferencia de Cataluña", Galicia "resolvió el problema definiéndose en el artículo 1 y en el preámbulo como la define la Constitución y el Estatuto actual: como nacionalidad histórica". "Lo aceptaron PP y BNG", aseveró.

RESULTADOS

En consecuencia, subrayó que "la definición quedó sacada de en medio" como elemento de separación, que finalmente radicó en la propuesta planteada por él mismo de incluir la "referencia a la tradición que recoge magníficamente la Ley de Símbolos, aprobada por unanimidad en 1984, en la que el himno habla del hogar y la nación de los gallegos".

"Esa referencia es la que se cita en el planteamiento", recordó Touriño, quien reivindicó la suya como una "fórmula sutil e inteligente para que la definición esté en términos constitucionales", para asegurar el concurso de los populares y, a la vez, "plasme algo común de los gallegos, respetado por todos", para atraer a los nacionalistas.

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