El TS anula la multa al autor de una carta al director que decía de los funcionarios que "no pegan clavo"

Actualizado 04/12/2008 18:32:41 CET

"Se trabaja muy poco y mal y encima gastáis mas que una niña pija en ropa de marca", añade la misiva, que según el TS no atenta al honor

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo ha anulado la indemnización de 300,50 euros en favor de un dirigente sindical que le fue impuesta por la Audiencia Provincial de Valencia a J.S. Carrascosa, en septiembre de 2003, al considerase intromisión en el derecho al honor de los funcionarios públicos el contenido de una carta al director que este ciudadano envió al Diario de Valencia y en la que se decía de este colectivo que "hace años que no pegan clavo" y tienen una "cara de amargados y de mala hostia" que sólo se les quita "con más sueldo, más vacaciones, más moscosos, más chollos".

El alto tribunal recuerda que, como colectivo, los funcionarios carecen de personalidad jurídica y derechos, como es el de la protección del honor, y que el contenido de la carta sólo podría merecer una sanción si "trasciende" en el honor personal de cada uno de sus miembros, lo que no ocurre en este caso. El autor fue denunciado a título personal por el presidente del sindicato de funcionarios CSI-CSIF Daniel Matoses.

La carta, publicada el 27 de octubre de 2000 en el Diario de Valencia, señalaba lo siguiente:""Queridos empleados nuestros: Me acabo de enterar por la UGT de que se está cociendo una huelga. Es decir, que vais a dejar de trabajar oficialmente, porque extraoficialmente ya hace años que no pegáis ni clavo. No me lo toméis a mal, pero desde luego sois una de las más pesadas cargas que tiene la sociedad actual. Se trabaja muy poco y muy mal. Y encima gastáis más que una niña pija en ropa de marca".

"Para vosotros todo son ventajas. Buenos sueldos, buenas vacaciones, muchos días libres oficiales por Moscoso, y otros tantos días libres por la cara. Y ya no digamos de toda esa sangría de chollos: gafas, ortodoncias, nichos, etc. Para los que pagamos vuestro caro festín con nuestros impuestos, todo son coces y mala leche", continúa la misiva.

Para el autor, "la imagen que los ciudadanos tienen de una funcionaria es la de una señora sentada detrás de una mesa, tocándose la figa toda la mañana, haciendo viajes al cuarto de baño, bajando a almorzar o saliendo un momentito. Por su parte, el funcionario hombre siempre tiene otra actividad a la que atender: un partido de izquierdas, un sindicato, o una peña de ciclistas que van a Náquera los fines de semana. Todo menos trabajar y sacar la faena adelante".

"Y lo que más jode no es que no hagáis nada en todo el día y que encima nos resultéis más caros que un bolso de Loewe. No. Lo que más jode es esa cara de amargados y de mala hostia que sólo se os quita con más sueldo, más vacaciones, más moscosos, más chollos. Ahora queréis que os suban el sueldo un 4% cuando el IPC del último año fue del 2,3%. Y una leche.", concluía.

Como respuesta a esta carta, Carrascosa recibió numerosas llamadas y correos electrónicos de protesta. Por ello, en el mismo diario y sección, en su edición del lunes 30 de octubre de 2000, volvió a publicar otra misiva.

"NO SON TODOS HERMANITAS DE LA CARIDAD".

"Queridos funcionarios buenos -dice esta segunda carta- El viernes metí la pata y quiero sacarla. Cometí el error de tratar a todos por igual y me equivoqué al hacer tabla rasa. Pido perdón públicamente a los funcionarios que cumplen cada día con su obligación con profesionalidad y honradez. Y ahora dirán que Carrascosa se la envaina. Pues sí, me la envaino, Y qué. Nunca me ha costado el menor esfuerzo pedir perdón cuando me he equivocado. Pero tampoco vayamos a volvernos locos y creer ahora que todos los funcionarios son hermanitas de la caridad"

"De hecho, el mismo viernes contabilicé al menos 300 casos de funcionarios que cometieron el delito de utilizar dinero público para resolver asuntos privados. Todas las llamadas telefónicas, faxes y correos electrónicos que recibí estaban canalizados a través de equipos y líneas telefónicas de consellerias, ayuntamientos, empresas públicas, etc., pagadas con el dinero de la Administración. Y, por supuesto, realizados durante el horario de trabajo, cuyo salario se paga con dinero público", añade.

En cuanto al lenguaje utilizado, el propio autor reconoce "que es grosero, soez y malsonante". "Pero eso ya viene de antiguo. Mi padre ya le reclamaba a los Maristas para que le devolvieran el dinero que pagaba para que me educaran. Aunque lo que más me ha gustado de todo este follón es el sentido del humor de la funcionaria Bienvenida Guirao, que en un ingenioso e-mail enviado el viernes desde la conselleria de Cultura decía lacónicamente: "En estos momentos nos estamos tocando la figa", concluye.

El Supremo reconoce que las cartas incluyen expresiones desafortunadas en relación con el colectivo de funcionarios y que "así lo ha venido a reconocer incluso su propio autor" en la segunda de ellas, si bien, "su contenido no ha de despertar en el eventual lector del mismo sentimientos negativos en cuanto a la actuación de todos los funcionarios".

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