El TS confirma la sanción impuesta al teniente general Mena porque tomó posición frente a un proyecto de ley como mando

Actualizado 24/07/2006 20:54:52 CET

MADRID, (EUROPA PRESS)

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo confirmó el pasado día 11 la sanción de ocho días de arresto impuesta por el Ministerio de Defensa al teniente general José Mena Aguado, porque "mediante su pública intervención (el pasado 6 de enero) tomó posición frente al contenido de un proyecto de ley (el Estatuto de Cataluña) y no lo hizo precisamente como ciudadano particular, sino como mando destacado de las Fuerzas Armadas", según consta en la sentencia dada a conocer hoy.

El alto tribunal entiende ajustada la sanción por una falta leve, consistente en "expresar públicamente opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad en relación con las diversas opciones políticas", porque con su intervención Mena "tomó parte y se decantó en favor de un determinado planteamiento del debate político, sobre el sí o el no al reiterado proyecto de reforma del Estatuto".

Además, "lo hizo en el transcurso de un acto público que se desarrollaba bajo su presidencia, ante otros mandos y miembros de las Fuerzas Armadas y en presencia de las autoridades civiles invitadas a la celebración de la Pascua Militar, en el transcurso del cual emitió su parecer y el de los militares a su mando, en cuya representación dijo que se manifestaba, olvidando que los militares no pueden pronunciar opiniones institucionales ni manifestarse públicamente sobre una iniciativa legislativa, sin quebrantar con ello la debida neutralidad política, como sin duda ocurrió en este caso, al prevenir sobre los graves inconvenientes del proyecto y su confrontación con determinados e infranqueables límites constitucionales".

"En esto reside el núcleo de lo reprochable -señala el alto tribunal-, con entidad suficiente para integrar el tipo disciplinario aplicable. La autoridad que sancionó cree que también resulta reprochable haber traído a colación, a modo de 'indisimulada advertencia', las misiones constitucionales de las Fuerzas Armadas, seguido de la apostilla sobre el juramento o promesa de los militares de guardar y hacer guardar la Constitución."

VOTO PARTICULAR.

Pero Mena no mencionó la dependencia que las Fuerzas Armadas tienen del Gobierno para realizar tal misión, lo que el Ministerio de Defensa también sancionó al entender que "dejaba traslucir" o "'daba a entender' la existencia de un poder autónomo o residenciado en las Fuerzas Armadas". El alto tribunal descarta esta posibilidad al entender que se trata de una apreciación subjetiva de la autoridad.

Y aquí es donde se enmarca el voto particular firmado por los magistrados José Luis Calvo Cabello y Angel Juanes, que comparten con la mayoría de la Sala la decisión de que haya que confirmar la sanción impuesta a Mena, pero discrepan de que la omisión de la referencia al Gobierno en el discurso del teniente general sea una interpretación de su intervención. En opinión de ambos magistrados, "el teniente general Mena estaba inexcusablemente obligado a decir, en unos u otros términos, que las Fuerzas Aramadas están, como recuerda la resolución recurrida, subordinadas al poder civil que simboliza el Gobierno legítima constituido de la Nación".

DISCURSO DE MENA.

Durante la pasada Pascua Militar, en la Capitanía General de Sevilla, el teniente general Mena, entonces jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, advirtió de que si "los límites infranqueables" que marca la Constitución son rebasados por algún Estatuto autonómico, "sería de aplicación el artículo octavo de la Constitución". El citado artículo de la Carta Magna establece que las Fuerzas Armadas "tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad y el ordenamiento constitucional".

Previamente, él mismo había dicho que "por razón del cargo" que ocupaba no debía, en actos semejantes, "expresar" sus opiniones personales, pero sí debía conocer "los sentimientos, inquietudes y preocupaciones" de sus subordinados y transmitirlos a la máxima autoridad del Ejército y hacerlos públicos, "por expreso deseo de aquéllos". Según él, estas preocupaciones eran el terrorismo y el futuro de la unidad de España.

El alto mando, tras enumerar los aspectos preocupantes para el Ejército (el concepto de nación, el uso de las lenguas autonómicas y la división de la Justicia por Comunidades), se refirió a "las graves consecuencias que tanto para las Fuerzas Armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado".

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