El TS esgrime la incoherencia de las pruebas para anular una condena de 70 años de cárcel por dos asesinatos en Melilla

 

El TS esgrime la incoherencia de las pruebas para anular una condena de 70 años de cárcel por dos asesinatos en Melilla

Actualizado 24/10/2007 20:45:09 CET

El alto tribunal denuncia la "absoluta ilicitud" de la Policía Científica para obtener los datos genéticos del acusado

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo ha esgrimido la falta de "coherencia, claridad y racionalidad" de las pruebas obtenidas en la investigación policial y judicial para anular la condena a 70 años de cárcel que la Audiencia Provincial de Málaga impuso en diciembre de 2006 a un joven de nacionalidad marroquí por el asesinato de un matrimonio de Melilla y el incendio de su vivienda en marzo de ese año.

La sentencia, de la que se adelantó el fallo el pasado día 5 de octubre, estima el recurso de casación interpuesto por la defensa del condenado, Soufian Salhi, y revoca la sentencia de instancia al entender que la investigación que se realizó "está muy lejos de despejar todas las dudas, más que racionales, sobre la autoría del acusado".

En concreto, los magistrados del Supremo señalan que la principal prueba que fue utilizada para justificar la condena (una huella palmar encontrada en una escalera metálica que se encontraba en el trastero de la casa del matrimonio asesinado) es "absolutamente insuficiente y carece de rigor técnico" porque el original del acusado se obtuvo "sobre una fotografía de toda la palma de la mano sin que se sepa dónde está el original". De igual modo, esta diligencia "se debió obtener en presencia judicial y con todas las garantías legales", según el alto tribunal.

El Supremo también denuncia la "absoluta ilicitud" del método que utilizó la Policía Científica para obtener la saliva del joven y sus datos genéticos, ya que para adquirir estos datos la policía practicó un molde de la dentadura del joven sin advertirle del "posible carácter inculpatorio" de esta diligencia y de la posibilidad de negarse a su práctica. Estos datos fueron cotejados con los restos biológicos que existían en una gorra del acusado que, no obstante, tenía una inscripción diferente a la que presentaba la que fue encontrada en el lugar del crimen.

El joven, carpintero de profesión, fue condenado en diciembre de 2006 por la Sala VII de la Audiencia Provincial de Málaga a 70 años de cárcel por el asesinato de la Naftali Guanich Benhamu y Tsiporah Azancot Canovas, ambos de 30 años edad. La mujer, además, se encontraba embarazada de ocho meses.

"SUBJETIVISMO" DE LA SENTENCIA

Según la sentencia del alto tribunal, respaldada por todos los integrantes del tribunal a excepción del magistrado Julián Sánchez Melgar, "la íntima convicción basada en motivos psicológicos intuitivos o de puro sentido común" de la que se vale la Audiencia Provincial para justificar su fallo "pertenecen al pasado e incurrirían en un subjetivismo incompatible con las garantías constitucionales".

A ello se añade que, según el Supremo, la policía utilizó "una técnica muy peculiar pero inadmisible" para presentar su informe, ya que recogía "una versión totalmente inculpatoria anterior a la declaración del imputado". De esta forma, la sentencia entiende que se antepuso "la intuición o la convicción policial al contenido" de las manifestaciones del joven.

Tras advertir de que la declaración policial no puede constituir por sí sola "una prueba plena" que justifique la condena, el alto tribunal advierte de que la sentencia de instancia presenta "muchos cabos sueltos que no han sido suficientemente aclarados". Así, apunta que la Audiencia consideró probado que el joven ató las manos de la mujer con una correa de una cámara fotos a pesar de que este aspecto no constaba en el atestado inicial, o que propinó un mordisco al marido pese a que la autopsia no revelaba este hecho "de forma inequívoca".

De igual modo, el Supremo censura la actuación de la Audiencia Provincial por obviar las coartadas aportadas por el joven "sin explicar las razones de esta desvalorización" y por considerar probado que el acusado arrojó la supuesta arma del crimen (un cuchillo) a una papelera cuando el encargado del servicio de limpieza "no observó la existencia" de este objeto.

RECORRIDO CON LAS ROPAS LLENAS DE SANGRE

No obstante, lo "más inverosímil", según el alto tribunal es que, según la sentencia revocada, el acusado habría recorrido la ciudad de Melilla con la ropa cubierta de sangre, tomado un autobús y cruzado un puesto fronterizo "sin llamar la atención". Posteriormente, en su casa de Marruecos habría preparado un fuego para quemar sus ropas, hecho que no habría sido investigado por la policía marroquí.

En su voto particular el magistrado Julián Sánchez Melgar muestra su discrepancia con el contenido de la sentencia y alega la inexistencia de "vacío probatorio" en la resolución de la Audiencia de Málaga. A su entender, la huella palmar se tomó "con el consentimiento" del detenido y la declaración policial se realizó "de forma voluntaria".

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