Inaugurada en Viena la Agencia Europea de Derechos Humanos

 

Inaugurada en Viena la Agencia Europea de Derechos Humanos

Actualizado 01/03/2007 18:01:38 CET

Contará con 46 funcionarios y un presupuesto de 14 millones de euros para 2007

BRUSELAS, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Agencia Europea de Derechos Humanos fue inaugurada hoy en el Palacio Lower de Viena en presencia del presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, el vicepresidente y responsable de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini; el canciller austriaco, Alfred Gusenbauer; la ministra alemana de Justicia, Brigitte Zypries; y el secretario general del Consejo de Europa, Terry Davis.

La Agencia asumirá el relevo del actual Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia en la labor de asesorar a los Estados miembros de la Unión Europea y recopilar información sobre derechos fundamentales. El organismo estará completamente operativo a lo largo de 2007 y los Estados miembros deberán acordar un marco plurianual especificando su ámbito concreto de actuación, así como el nombramiento de un director. Mientras tanto, la Agencia centrará sus actividades en la lucha contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia.

El presupuesto para este año será de 14 millones de euros, cifra que aumentará paulatinamente hasta alcanzar los 22 millones en 2012. En cuanto al personal, durante 2007 pasará de los 37 funcionarios actuales a 46 miembros. Su consejo de Administración estará integrado por personalidades con experiencia acreditada en la gestión de organizaciones públicas o privadas del ámbito de los derechos humanos. En concreto, habrá un experto independiente designado por cada uno de los 27 Estados miembros, otro experto nombrado por el Consejo de Europa y dos representantes de la Comisión Europea.

El origen de la institución se sitúa en julio de 2005, cuando la Comisión Europea propuso crear una Agencia Europea de Derechos Humanos que apoyara a instituciones, organismos, funcionarios y agencias, tanto comunitarias como de los Estados miembros, en el respeto de los derechos fundamentales. Su actividad está relacionada con el capítulo VI del Tratado de la Unión, relativa a la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea.

Sus misiones fundamentes serán recopilar información "objetiva, fiable y comparable" en el desarrollo de la situación de los derechos fundamentales, analizarla para comprobar si se han vulnerado estos derechos, ver sus consecuencias y efectos y analizar ejemplos de buenas prácticas en este terreno. No obstante, no tendrá capacidad para emitir dictámenes sobre el grado de cumplimiento de los Derechos Humanos en el seno de la UE.

Estará en todo caso facultada para formular opiniones a las instituciones comunitarias y a los Estados miembros cuando apliquen la normativa de la UE, tanto a iniciativa propia como a petición del Parlamento Europeo, el Consejo o la Comisión Europea, sin interferir con los procedimientos judiciales y legislativos establecidos en el Tratado.

Además, deberá presentar un informe anual sobre derechos humanos que cubra todas las áreas de actividad de la Agencia y elaborar documentos monográficos sobre temas de particular interés para las políticas de la UE. El organismo colaborará estrechamente con el Consejo de Europa y tendrá que sacar a la luz cuestiones que sobre derechos humanos preocupan a los ciudadanos. Sin embargo, no podrá hacerse cargo de las quejas particulares de los europeos en este terreno.

El nacimiento de la Agencia con un limitado campo de aplicación tiene también mucho que ver con el hecho de que la Constitución europea no esté en vigor, porque el malogrado Tratado Constitucional prevé que la toma de decisiones en el ámbito judicial y policial no sea, como hasta ahora, por unanimidad sino por mayoría cualificada, facilitando así la adopción de medidas que en muchas ocasiones permanecen bloqueadas por un sólo país.

MODELO ERRONEO

Para Barroso la creación de la Agencia es un "paso hacia adelante" para luchar con éxito contra la discriminación. Frattini, por su parte, defendió una Europa diversa en la que sus ciudadanos vivan integrados en una sociedad sin desigualdades entre sexos ni razas. "La Agencia debe promover una cultura de los derechos humanos que refleje la actual realidad europea", dijo durante el discurso inaugural.

"Europa tuvo el pluralismo y el multiculturalismo como elementos clave de su identidad hasta la abrupta irrupción del terrorismo. Hoy la integración tiene que basarse en el respeto de los derechos fundamentales, llamados fundamentales porque se refieren a todos y cada uno de nosotros independientemente de la religión, el género o la nacionalidad", agregó Frattini.

A su modo de ver, hay que "pensar" en una cultura de los derechos que compense los "errores" de "un modelo multicultural erróneo" que ha "fracasado" en la Europa actual. "Un modelo basado solamente en el reconocimiento de los grupos culturales y religiosos limita su capacidad para reconocer los derechos individuales", prosiguió el comisario.

El Parlamento Europeo, a través del eurodiputado Kinga Gál, miembro de la comisión de Libertades civiles, justicia e interior de la Eurocámara, destacó que la Agencia debe convertirse en el "centro" para la promoción de la cultura de los derechos humanos en la UE y que tendrá que apoyar las actuales redes que actúan en los Estados miembros.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies