La izquierda de Polonia exige la adhesión a la Carta de DDHH a riesgo de impedir la ratificación del Tratado

Actualizado 14/11/2007 12:22:17 CET

ESTRASBURGO, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

La izquierda polaca en el Parlamento Europeo exigió hoy al nuevo primer ministro de Polonia, Donald Tusk, que cumpla su promesa electoral y haga vinculante en su país la Carta de Derechos Fundamentales que acompaña al Tratado de Reforma de la UE y de la que el antiguo Gobierno de Jaroslaw Kacynski logró quedarse fuera. Una decisión en este sentido podría impedir la ratificación parlamentaria del nuevo Tratado de la UE en Polonia, para lo que es necesario el apoyo el partido de los Kacynski, Ley y Justicia (PIS).

Los eurodiputados polacos Bronislaw Geremek (liberal) y Andrzej Jan Szejna (socialista) recordaron este miércoles en rueda de prensa que durante la compaña electoral, Tusk "tuvo una posición muy clara" en lo que se refiere a su intención de hacer que Polonia también asumiera la Carta de Derechos Fundamentales.

La desvinculación de Polonia de este documento fue precisamente uno de los caballos de batalla de los gemelos Kacynski --entonces tanto presidente, Lech, como primer ministro, Jaroslaw-- en las negociaciones sobre el Tratado de Reforma de la UE.

Esta postura se mantiene después de las elecciones, puesto que el PIS ha afirmado que no apoyará la ratificación del Tratado en el Parlamento polaco si, en contra de lo negociado, se incluye la aplicación a Polonia de la Carta. En este caso, el Tratado no se ratificaría en este país, puesto que es necesario el apoyo de al menos parte del PIS para obtener los dos tercios necesarios para la adopción de un tratado internacional.

Sin embargo, Geremek y Szejna reclamaron a Tusk que no se someta al "chantaje" político del PIS y subrayaron que la aceptación de la Carta es "una cuestión de principios" y de responder a la "buena acogida" que tuvo en la UE la elección del líder de la Plataforma Cívica, de centro derecha, por los cambios que podría operar en Polonia. "La Carta es un elemento clave y no podemos ver que un Gobierno que quiere restaurar la imagen de Polonia en la UE se pueda alejar de una cuestión tan importante como ésta", dijo Geremek.

A pesar de la posibilidad real de que el PIS bloquee la ratificación del Tratado en Polonia, que debe ser aprobado por los Veintisiete países de la UE para entrar en vigor, los eurodiputados se negaron a aceptar otra fórmula que no sea la plena aceptación de la Carta y llamaron a "ejercer presión" sobre el partido de los Kaczynski". "Si se produce esa extorsión por parte del presidente de Polonia, sería una pésima señal hacia el exterior", afirmó Geremek.

Szejna apuntó que de momento el veto del PIS al Tratado es "sólo una hipótesis" y que "si cedemos al chantaje político una vez, continuará en el futuro". Exigieron que Polonia retire su "opt-out" de la Carta --su no aplicación-- antes de que el 12 de diciembre ésta sea proclamada por el Parlamento Europeo y que un día después, el 13 de diciembre, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE firmen el Tratado de Reforma.

Precisamente, Geremek fue hace unos meses objeto de persecución por el Gobierno de Jaroslaw Kaczynski por no querer someterse a la ley que obligaba a políticos, periodistas y profesores a confesar si colaboraron con los servicios secretos del régimen comunista. En rueda de prensa este miércoles aseguró que "la Carta es crucial para el futuro de Europa y para la posición de Polonia en la UE".

Contrariamente a lo que argumentaba el anterior Gobierno polaco, afirmó que "no legaliza el aborto, ni la eutanasia, ni los matrimonios homosexuales". Tampoco es "una amenaza ni obstaculiza el reparto territorial de Polonia después de la II Guerra Mundial". NO AL PRESIDENTE KACZYNSKI

La reclamación de estos dos eurodiputados no sólo tiene que ver con el fondo --la Carta--, sino también con las formas, puesto que se oponen a que el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, siga siendo el representante del país en el exterior, particularmente en las cumbres de la UE o en la ceremonia de firma del Tratado de Reforma, en principio prevista para el 13 de diciembre en Lisboa.

Rechazaron la representación de Kaczynski "porque su opinión difiere muchísimo" de la del nuevo Gobierno y recordaron que la Constitución polaca indica que tanto el presidente como el primer ministro pueden actuar en nombre de Polonia en cuestiones de política exterior, tal y como ocurre, por ejemplo, en la OTAN.

Afirmaron que, por tanto, sería posible que Tusk acompañara a Kaczynski, por ejemplo a la firma del Tratado, aunque apostaron por que únicamente vaya este segundo. "Lo ideal es que a Polonia la represente una sola persona, pero que lo haga bien", concluyó Szejna.

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