Prodi aboga por una Europa a dos velocidades si no hay acuerdo sobre el nuevo Tratado

 

Prodi aboga por una Europa a dos velocidades si no hay acuerdo sobre el nuevo Tratado

Actualizado 22/05/2007 18:17:48 CET

ESTRASBURGO, 22 May. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro italiano, Romano Prodi, abogó hoy por una Europa a dos velocidades, con una "vanguardia" de países que avancen más rápido que el resto en el proceso de integración, si antes de finales de año no hay un "compromiso ambicioso" a Veintisiete sobre el nuevo Tratado para desbloquear la crisis que vive la UE desde el 'no' de Francia y Países Bajos a la Constitución Europea.

En un discurso ante el pleno de la Eurocámara, Prodi aseguró que Italia prestará todo su apoyo a la presidencia alemana y a la presidencia portuguesa para lograr a finales de año un acuerdo en el que todos los Estados miembros "puedan reconocerse". No obstante, dejó claro que "un compromiso no es un fin en sí mismo" y que Italia no lo aceptará si no le convence.

"En ese momento, una vanguardia de países podría ser la mejor manera de continuar hacia una unión cada vez más estrecha, a condición de que se deje siempre la puerta abierta a los que quieran sumarse más tarde", subrayó el primer ministro italiano.

"Creo que no es necesario que avancemos todos juntos, a la misma velocidad. Me gustaría, y trabajaré para que sea así, pero me doy cuenta de que esto no es siempre posible", indicó Prodi. Recordó que, ya hoy, "algunos de los proyectos europeos más importantes", como el euro o el espacio sin fronteras Schengen, han sido realizados por un número reducido de Estados miembros.

Esta opción, prosiguió el primer ministro italiano, fue respetada en su momento por aquellos países que no estaban preparados para avanzar rápidamente en determinada dirección. "Me gustaría que este enfoque constructivo prevalezca también en el futuro y que venza a cualquier tentación de veto", señaló el primer ministro italiano.

Durante su discurso ante los eurodiputados, Prodi realizó una encendida defensa del Tratado constitucional, del que dijo que es un "texto bello" con un "verdadero aliento europeo", cuya primera parte "transmite de manera clara y comprensible el sentido y la visión de la gran empresa europea común que hemos iniciado".

Admitió que la evolución de las negociaciones le lleva a pensar que "desgraciadamente" habrá que modificar el texto, pero dejó claro que a su juicio ello supondrá "privarse de algo muy importante". "Para los que creemos en el proyecto europeo, se tratará de un sacrificio enorme, de un precio muy alto para los que han ratificado y han invertido democráticamente en la ratificación", lamentó.

También alertó contra las apelaciones al "realismo", que a su juicio son típicas de los que buscan un compromiso "a la baja". "Si es cierto que los grandes desafíos mundiales sólo pueden afrontarse a nivel europeo, el único, el verdadero realismo, es el de los que quieren una Europa a la altura de estos desafíos, y no el de los que no la quieren", recalcó.

En este sentido, se mostró dispuesto a hacer un esfuerzo para "comprender las razones de los otros", en referencia a los países más reticentes a la Constitución Europea como Reino Unido, Países Bajos, Polonia y República Checa pero exigió "que los otros tengan igualmente en cuenta nuestras aspiraciones, que en este caso son las aspiraciones de los que desean una unión cada vez más estrecha".

Enumeró también las novedades del Tratado constitucional cuya supresión no aceptará Italia, entre ellas el refuerzo de la política exterior y de seguridad común mediante la creación de un ministro de Asuntos Exteriores, la puesta en marcha de una presidencia estable de la UE, la extensión del voto por mayoría cualificada, la superación de la estructura basada en tres pilares o la personalidad jurídica de la unión.

A juicio del primer ministro italiano, un fracaso de la UE a la hora de encontrar la salida a la actual crisis institucional supondría su "declive". "El declive de una idea avanzada de Europa, de una Europa susceptible de ser un actor en el mundo gracias a los valores que constituyen sus fundamentos. Correríamos el riesgo en suma de convertirnos en el pequeño apéndice occidental del continente asiático", concluyó.

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