La última vez que Marruecos llamó a consultas al embajador fue en 2001 tras las quejas del Gobierno Aznar por las patera

Actualizado 02/11/2007 19:51:02 CET

El entonces diplomático, Abdesalam Baraka, estuvo 15 meses fuera de España y mientras tanto se produjo la invasión del islote Perejil

MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

La última vez que Marruecos llamó a consultas a su embajador en España fue en octubre de 2001, alegando un cúmulo de agravios que se habría iniciado por las quejas del Gobierno de José María Aznar por la llegada masiva a España de pateras con inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos.

En aquel momento, el embajador marroquí era Abdesalam Baraka, y estuvo fuera de España un total de 15 meses, durante los cuales las disputas con Marruecos se fueron incrementando hasta que el 11 de julio de 2002 un grupo de militares marroquíes invadió el islote Perejil.

Los meses previos a la llamada a consultas del embajador marroquí por parte de Marruecos se había producido una gran oleada de pateras, sobre todo durante los meses de julio y agosto. A raíz de estos hechos, el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, realizó unas declaraciones en las que considera "insostenible e inaceptable" la situación y convocó al embajador de Marruecos en España.

El ministro se mostró muy crítico con la actuación del Ejecutivo marroquí, asegurando que tenían que hacer un "mayor esfuerzo policial" para evitar que las pateras partieran de sus costas e incluso ofreció la ayuda de España para preparar a las fuerzas de seguridad marroquíes y en su dotación tecnológica.

Estas declaraciones generaron malestar en el Gobierno de Marruecos y ello propició después varias visitas a este país del ministro Piqué, los días 1 y 26 de octubre, tras las cuales, las relaciones parecían haberse normalizado. Sin embargo, el 27 de octubre, el Gobierno alauita, alegando un cúmulo de agravios, llamaba a consultas a su embajador Abdesalam Baraka, quien no volvería hasta 15 meses después, en febrero de 2003.

Durante ese tiempo se produjeron numerosos hechos significativos en la relación entre ambos países que no contribuyeron a calmar la situación.

El 17 de diciembre de 2001, el entonces dirigente de la oposición y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero viajó a Marruecos en contra de la opinión del Gobierno; el 21 de enero de 2002, Rabat protestaba por la concesión a Repsol de un permiso de prospección petrolífera en aguas cercanas a Canarias, pero que Marruecos reivindicaba como suyas; en febrero de 2002 se publicó que Felipe González se había entrevistado en Tánger con el entonces primer ministro marroquí Yusufi, algo que había filtrado el gobierno de Aznar pero que resultó no ser cierto y el 9 de mayo de 2002, el Gobierno español envió un nota verbal a Rabat reclamando a Marruecos un mayor control de sus costas para evitar la llegada de inmigrantes ilegales a España.

Dos meses más tarde se producía la invasión, por parte de Marruecos, del islote de Perejil, que fue recuperado por España mediante una intervención militar seis días después, el 17 de julio de 2002, tras ser llamado a consultas por parte de España el embajador en Marruecos Fernando Arias Salgado.

Tras los contactos diplomáticos entre la entonces ministra Ana Palacio en Rabat con Mohamed Benaissa, con quien acordó la vuelta de la isla al "statu quo", el Rey Mohamed VI reivindicó Ceuta, Melilla y los islotes cercanos, durante su discurso del Trono el 30 de julio de 2002.

Los incidentes diplomáticos de todo ese año no se resolverían hasta 2003, con el regreso de ambos embajadores, el español y el marroquí, a sus puestos a principios de febrero de 2003.