Varios testigos identifican a los tres acusados en la primera semana del juicio contra el clan Flores de Cádiz

Actualizado 25/01/2012 16:44:22 CET

Este miércoles han declarado familiares de la fallecida, que también fueron heridos por arma de fuego supuestamente a manos de la banda

CÁDIZ, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Cádiz ha acogido este miércoles la última de las sesiones previstas para esta semana en el marco del juicio contra tres miembros del conocido como 'clan de los Flores', a quienes se les atribuyen más de 40 delitos cometidos en la provincia gaditana en apenas cinco meses, entre ellos el asesinato de Tamara Leytón en julio de 2008. A lo largo de las tres primeras sesiones, los procesados han sido reconocidos por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) que han prestado declaración y plenamente identificados por dos de sus víctimas: un padre y un hijo a quienes tirotearon en El Berrueco y lograron salvar la vida.

En la primera sesión del juicio, celebrada este lunes, los acusados negaron su participación en los hechos de los que se les acusa y manifestaron que el día de su detención, el 24 de agosto de 2008, los agentes de las FCSE que participaron en el dispositivo les dijeron que les iban a "meter todos los robos y la muerte de una chiquilla".

Asimismo, justificaron el hecho de que no se detuvieron en el control policial alegando que dos de ellos --y otro miembro del clan fallecido tras ser alcanzado por un disparo de los agentes-- se encontraban de permiso penitenciario y viajaban en un coche que habían robado --motivo por el que llevaban guantes puestos-- "para dar una vuelta".

Dijeron haberse retado entre ellos a robarlo tras haberlo encontrado cuando venían de copas con las llaves puestas y la ventanilla bajada. Asimismo, aseguraron que no se percataron de que había varias escopetas en el interior del vehículo, negando haberlas utilizado contra los agentes que finalmente los detuvieron, quienes aseguraron en la misma sesión que los acusados pararon el vehículo en seco y salieron "disparando".

En la segunda sesión del juicio, celebrada este martes, varios agentes encargados de la investigación corroboraron los hechos descritos en el escrito de calificación fiscal, al igual que las víctimas de uno de los episodios más violentos atribuidos a esta banda, un padre y un hijo que fueron tiroteados en El Berrueco.

Así, estos últimos relataron que salieron de la casa al escuchar unos ruidos y sorprendieron registrando su coche a los acusados, quienes trataron de huir en otro vehículo. Sin embargo, al comprobar que trataba de quedarse con el número de matrícula, detuvieron la marcha, apeándose el conductor y el copiloto, quienes dispararon en dos ocasiones contra el propietario de la vivienda, una más contra su perro y una cuarta contra su hijo, que se encontraba a unos metros de distancia y logró evitar los impactos arrojándose al suelo.

Relataba la víctima, que prestó declaración detrás de un biombo, cómo los reseñados discutían sobre la conveniencia de rematarlo, optando finalmente por no hacerlo porque le habían dado "de lleno" y moriría desangrado. No obstante, uno de ellos decidió "marcarlo como a los toros" con los cañones de la escopeta que acababa de utilizar, provocándole una quemadura en el brazo que aún conserva. Se trata del testigo que más cerca tuvo a los acusados, a quienes identificó como autores del suceso. Su hijo también los reconoció.

En la sesión de este miércoles han prestado declaración más agentes y los familiares de Tamara Leytón, supuestamente abatida a tiros por esta banda el 5 de julio de 2008 en Puerto Real. Tanto el padre, como la madre, el hermano y un sobrino de la finada han confirmado los hechos relatados en el escrito de acusación, aunque ninguno de ellos pudo ver directamente a los autores de los hechos, sólo las ráfagas que salían de sus armas desde distintas posiciones.

No obstante, el padre de Tamara, que es cazador, ha manifestado que teniendo en cuenta las posiciones y la frecuencia de los disparos tenía que tratarse de "más de dos personas". También ha prestado declaración el tío de la joven, que se encontraba en su casa --cercana al lugar-- en el momento de los hechos y fue avisado tras lo ocurrido.

Esta persona ha comentado que creía que su sobrina se encontraba desmayada, ya que se encontraba boca abajo y no vio mucha sangre, preocupándose más en ese momento por su cuñada, que sangraba abundantemente.

SE RETOMA EL LUNES

El juicio volverá a retomarse el próximo lunes en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz, estando previsto que a lo largo de sus nueve sesiones presten declaración más de un centenar de testigos.

El escrito de calificación fiscal detalla que los hechos tuvieron lugar entre el 21 de marzo y el 24 de agosto de 2008, aprovechando los permisos penitenciarios de fin de semana de los hermanos Francisco F.N. y Fernando F.N., así como del fallecido Cristóbal F.A.

Así, junto a Manuel F.V. habrían decidido organizarse como una banda para realizar delitos contra la propiedad que cometerían principalmente en casas ubicadas el lugares semirrurales y poco poblados, preferentemente en aquellos en los que se celebrasen fiestas populares o patronales cercanas. Supuestamente, acordaron que el método que utilizarían sería el de arrancar las rejas de las ventanas con palancas o fracturar las puertas, decidiendo usar siempre guantes comunes de limpieza para evitar dejar vestigios.

Asimismo, estuvieron de acuerdo en que realizarían los robos armados con escopetas y en que las usarían contra aquellas personas que se encontraran en las viviendas. Para asegurarse de tener siempre a disposición armas de fuego, acordaron sustraer aquellas que hallasen en las casas que iban a ser objeto de los robos y también consensuaron sustraer vehículos aparcados en las inmediaciones y que luego los incinerarían para dificultar en su caso las pesquisas.

El Ministerio Fiscal subraya que, dado que tres de los miembros de la banda se encontraban en tercer grado penitenciario, actuaban en el periodo comprendido entre la tarde-noche de los viernes a la noche del domingo, en que habían de reintegrarse al centro penitenciario, así como los festivos y sus vísperas en que tuvieran permiso. Cabe señalar que los hermanos habían condenados en el año 2000 por un delito de homicidio.

En el tiempo referido, supuestamente cometieron más de 40 delitos, entre ellos un asesinato y tres tentativas de asesinato, 12 tentativas de homicidio, tres atentados a agente de la autoridad -en una ocasión dispararon a la cabeza a un guardia civil que les dio el alto en un control--, maltrato animal, allanamientos de morada, hurtos y más de una decena de robos en casas habitadas.

Por todo ello, el Ministerio Fiscal pide 255 años y ocho meses de prisión para los hermanos Francisco y Fernando F.N. y 221 años y ocho meses de cárcel para Manuel F.V.

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