El vicesecretario de Caja Madrid con Blesa dice que las tarjetas no estaban sujetas a ninguna regulación

 
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El vicesecretario de Caja Madrid con Blesa dice que las tarjetas no estaban sujetas a ninguna regulación

Publicado 24/10/2016 19:07:36CET

Espinosa, que entregó visas a consejeros, añade que no sabía si eran para "gastos A o B" y que no requerían justificación

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

El vicesecretario general de Caja Madrid entre 1998 y 2006 Vicente Espinosa, ha señalado este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga las 'black', que no puede aclarar si las tarjetas eran para gastos de representación o como complemento salarial porque "no había unas normas que regularan aquello".

En respuesta a las preguntas de las partes en esta nueva sesión del juicio que dirime si 65 exaltos cargos y directivos de Caja Madrid y Bankia incurrieron en delito continuado de apropiación indebida y administración desleal por el uso que hicieron de los plásticos, Espinosa ha espetado que los consejeros que se beneficiaron de las 'black' no tenían que justificar sus desembolsos.

El exalto cargo, que declara en calidad de testigo y como tal está obligado a decir la verdad y responder a las partes, ha precisado que, de los 42 años que formó parte de la caja extinta, ocho (desde 1998 hasta 2006) fue vicesecretario y por tanto dependía directamente de Enrique de la Torre, secretario general de Caja Madrid.

"Desde la vicesecretaría nunca se nos pidió que justificaran nada porque no se nos dijo que tuviéramos que pedir justificante", ha afirmado ante el tribunal Espinosa, cuya etapa como vicesecretario general coincidió con el mandato de Miguel Blesa en la entidad.

SE ENTREGABAN EN SOBRES CERRADOS Además, ha añadido que si a algún consejero se le hubiera "desaprobado" cualquier gasto él se hubiera enterado y se lo hubiera comunicado a De la Torre, pero que esa situación no se produjo. Así ha reconocido que entregó "muchas tarjetas" y lo hizo mediante sobres cerrados que solía dejar en las mesas de los consejeros.

Al hilo con lo expuesto por los encausados durante su turno de palabra ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de Lo Penal, el exalto cargo ha afirmado que las 'black' dependían directamente del presidente, tenían un límite y a veces se entregaban con un pin y otras no, pero nunca en el mismo sobre porque no podía ir juntos "el arma y la bala".

A preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, Espinosa ha insistido en que no puede clarificar si las tarjetas opacas, a las que se cargaron 12,5 millones de euros entre 2003 y 2012, eran "para gastos A o B" porque "nadie" se lo dijo, si bien todos los beneficiarios de los plásticos conocían de su existencia y por tanto no fue necesario que les explicara las condiciones de las mismas.

Luzón le ha recordado que, durante su declaración en calidad de encausados, la expresidenta de la Fundación Caja Madrid, Carmen Cafranga, y los exconsejeros Miguel Abejón y Rafael Eduardo Torres Posada, fueron algunos de los que le apuntaron a él mismo como la persona que les entregó las visas y les explicó la naturaleza de la misma, una versión que este lunes rechaza el testigo.

"Yo la única indicación que les di era el límite de la tarjeta", ha asegurado el testigo cuya declaración ha propuesto la defensa del exconsejero de la caja extinta y exsecretario de Estado de Hacienda Estanislao Rodríguez-Ponga.

VERSIONES CONTRAPUESTAS Frente a esto, Jaime Terceiro, presidente de la caja extinta desde finales de los años ochenta hasta la llegada de Miguel Blesa en 1996, ha argumentado en esta undécima sesión de juicio que las tarjetas nacieron bajo un acuerdo de gobierno alcanzado en 1988 con la finalidad "exclusivamente" de emplearlas para gastos de representación y así se reflejó en las actas del Consejo de Administración.

Terceiro, que ha prestado declaración durante cinco horas, ha explicado ante el tribunal que preside Ángela Murillo, que las visas formaban parte de un circuito cerrado y legal y que la práctica, si degeneró, tuvo que ser tras su salida de Caja Madrid en 1996 perjudicando la imagen del sector bancario y financiero español.

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