La Clínica Universidad de Navarra trasplanta con éxito un segmento de aorta torácica

Actualizado 02/07/2009 20:41:57 CET

PAMPLONA, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de cirujanos de la Clínica Universidad de Navarra ha conseguido reemplazar un segmento de arteria aorta por un homoinjerto criopreservado (tramo de aorta obtenido de donante cadáver y conservado mediante congelación) tras una operación que se prolongó durante 12 horas.

Según informó la CUN en un comunicado, la intervención resultó especialmente complicada ya que el paciente operado presentaba una infección de la aorta torácica en el tramo descendente, donde un año antes se le había implantado una endoprótesis (prótesis interna).

Debido a esta complejidad, los médicos de su centro de referencia en León decidieron buscar un hospital donde pudieran ofrecerle un abordaje quirúrgico apropiado. Por este motivo, el paciente fue finalmente transferido a la Clínica Universidad de Navarra donde ingresó el pasado mes de enero, según informó el centro sanitario en un comunicado.

Para tratar la grave lesión, el equipo de cirujanos decidió abrir la arteria, extirpar las endoprótesis junto con el segmento de vaso afectado, limpiar la infección e implantar el homoinjerto criopreservado.

El equipo de cirujanos que intervino en la operación estuvo coordinado por el doctor Gaudencio Espinosa, director del departamento de Cirugía Vascular de la Clínica e integrado por el doctor Carlos García Franco, especialista en Cirugía Torácica, el doctor Alejandro Martín Trenor de Cirugía Cardiaca y los doctores Lukasz Stanislaw Dzieciuchowicz y Lukasz Karol Grochowicz, ambos de Cirugía Vascular.

Cabe destacar también la intervención del equipo de anestesistas, liderado por el doctor Isidro Olavide. La operación tuvo lugar el pasado mes de febrero. Desde entonces el paciente ha vuelto a la Clínica en dos ocasiones para someterse a las revisiones pertinentes en las que se ha corroborado su buena evolución y su estado actual satisfactorio.

HISTORIA CLÍNICA

Al paciente operado le precedía, 9 años antes, una historia clínica de infarto de miocardio, por lo que en su hospital de referencia le sometieron a una cirugía de urgencia para revascularizar (mantener el flujo sanguíneo) el miocardio.

Debido al infarto y a la urgencia de la situación, el paciente sufrió graves complicaciones, entre ellas, una importante insuficiencia cardiaca, por lo que se hizo necesaria la utilización de un balón de contrapulsación, dispositivo aplicado para reforzar el latido cardiaco.

Al introducir el balón surgieron nuevas complicaciones ya que, durante la intervención, la arteria aorta torácica resultó perforada, uno de los efectos adversos posibles en este tipo de procedimientos. Por este motivo, los especialistas le trataron de nuevo con carácter urgente y le colocaron una endoprótesis por el interior de la aorta con el objetivo de ocluir (tapar) la perforación.

Hace dos años la endoprótesis resultó infectada y el paciente se vio obligado a ingresar de nuevo con síntomas de hemoptisis (sangrado por la boca) y fiebre. En su centro de referencia le diagnosticaron entonces una fístula aorto-bronquial (conexión anormal entre la arteria y los bronquios). Para solventar el problema, le implantaron otra endoprótesis con el objetivo de cerrar esa nueva apertura de la arteria que provocaba una fuerte hemorragia hacia los pulmones.

NUEVA INFECCIÓN

En enero de 2009, el paciente se vio obligado a ingresar de nuevo con un fuerte dolor en la espalda, hemorragia y fiebre elevada. Fue entonces cuando le diagnosticaron una nueva dilatación de la aorta y una recidiva de la infección. Dada la gravedad de su estado, el especialista que le trataba en su localidad le aconsejó que acudiera a la Clínica Universidad de Navarra debido a la existencia de cirujanos con experiencia en este tipo de intervenciones.

"Cuando llegó el paciente, el equipo médico que lo valoró decidió operar, abrir la aorta, extraer la endoprótesis y el tramo de arteria infectado, limpiar la infección e implantarle el homoinjerto para sustituir el segmento de aorta dañado", describe el doctor Gaudencio Espinosa. "Es importante que el injerto de arteria trasplantado fuese de tejido biológico, ya que de esta manera propiciaría que las células del paciente desarrollasen sus propias defensas", explica el cirujano.

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