La localidad de Cortes protagoniza la microexposición de octubre del Archivo de Navarra

 
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La localidad de Cortes protagoniza la microexposición de octubre del Archivo de Navarra

Plano de Cortes
EP/GOBIERNO DE NAVARRA
Publicado 04/10/2016 16:24:20CET

PAMPLONA, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

La localidad de Cortes protagoniza la microexposición de octubre del Archivo de Navarra. Testimonios de una historia que bascula entre los señoríos nobiliarios medievales, los cultivos agrícolas y la industria azucarera del siglo XX componen esta singular muestra documental sobre el municipio.

Con ella, el Archivo de Navarra continúa con su ciclo 'Navarra, de norte a sur', destinado a difundir el rico patrimonio documental que custodia, relativo a las entidades locales, y lo hace a través de una microexposición dedicada al municipio más meridional de la Comunidad foral.

La microexposición 'Cortes en el Archivo de Navarra', de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de octubre en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra. Los horarios de visita son de lunes a viernes de 8.30 a 14.30 horas y de 17.00 a 20.00 horas, los miércoles de 8.30 a 20.00 horas y los fines de semana y festivos de 11.00 a 14.00 horas, ha explicado el Ejecutivo foral en una nota.

El devenir histórico de la villa de Cortes ha estado vinculado desde tiempos medievales a su castillo, a los títulos nobiliarios del condado y del marquesado de Cortes, así como a su riqueza agraria, de la que es exponente el hecho de que la práctica totalidad de su término municipal sea actualmente de regadío. Ambos elementos resultaron determinantes en su historia, como demuestra la documentación que conserva el Archivo de Navarra.

Escenario de disputas nobiliarias y refugio final de los mariscales de Navarra, el castillo de Cortes otorga a la localidad una personalidad vinculada a su situación fronteriza en la muga con Aragón. La villa, junto con el castillo, fue concedida a distintos personajes de la alta nobleza durante los siglos XV y XVI.

En 1413 Carlos III los entregó a su hijo natural Godofre de Navarra, que recibió el título de conde de Cortes. Tras retornar a la corona en 1462, Juan II los dio a su hijo bastardo Alonso de Aragón, futuro duque de Villahermosa. De ahí, a través de Leonor de Aragón, pasó al príncipe de Salerno, que en 1532 la vendió a Pedro de Navarra, mariscal de Navarra, que tras obtener en 1539 el marquesado de Cortes estableció en su castillo-palacio el centro de administración de sus señoríos.

La microexposición se abre precisamente con el documento en pergamino fechado en 1462 en el que rey Juan II de Navarra y Aragón otorgó a su hijo Alfonso de Aragón la villa de Cortes con su castillo y fortaleza. El pergamino incluye en su parte inferior la confirmación de esa concesión del rey 14 años después, en 1476, por parte de su hija Leonor, lugarteniente de Navarra y heredera del trono.

LA VIDA AGRÍCOLA

A continuación, como muestra de la importancia de la agricultura en la localidad, la microexposición continúa con un mapa en color del siglo XVIII realizado en pergamino y que representa los términos de Cortes y Buñuel. El mapa estaba contenido en un proceso judicial incoado ante el Consejo Real de Navarra sobre una disputa en materia de derechos de roturación en la zona.

En él, junto a los montes de la Bardena Blanca, el Ebro y los varios canales que circundan Cortes, figuran también las tres barcas que por aquel entonces funcionaban para cruzar el río en el tramo entre Buñuel y Novillas.

Finalmente, y como ejemplo de la documentación que el Archivo de Navarra conserva con relación a la historia contemporánea de la localidad, se expone el reglamento de la Asociación Profesional y de Socorros Mutuos de Obreros de la Azucarera de Cortes.

La Azucarera de Cortes (llamada La Regional) fue una de las dos factorías de este tipo con las que llegó a contar el municipio y es muestra del desarrollo agroindustrial que vivió el Valle Medio del Ebro en las primeras décadas del siglo XX y que tuvo en el cultivo de la remolacha azucarera uno de sus ejemplos más paradigmáticos.

Según el reglamento, los fines de la Asociación consistían en mejorar la situación de los trabajadores de la fábrica mediante el establecimiento de un sistema colectivo de seguro médico y subsidio por incapacidad, que protegiese a los trabajadores que cayesen enfermos.

Asimismo, y como era preceptivo en la época, el reglamento también establecía el destino que habría de darse a los fondos de la asociación en caso de su disolución, disponiéndose que deberían ser repartidos entre los pobres de la localidad, Mallén y Novillas, a partes iguales.

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