La obra de Gerardo Sacristán, en el Palacio del Condestable de Pamplona

Publicado 28/05/2015 12:52:06CET

PAMPLONA, 28 May. (EUROPA PRESS) -

El Palacio del Condestable de Pamplona acoge desde este jueves una exposición conmemorativa sobre el pintor Gerardo Sacristán, un artista logroñés afincado en Navarra.

Esta muestra responde a la serie de revisiones de artistas navarros del siglo XX emprendida en mayo de 2014 por el Ayuntamiento de Pamplona con la antológica sobre Ciga y que ha recorrido también las trayectorias de Enrique Zudarire, Constantino Manzana y Mariano Royo.

Este jueves han presentado la muestra el concejal delegado de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, Fermín Alonso, y la única hija del pintor Elina Sacristán.

La exposición cuenta con más de una treintena de obras, en su mayoría retratos, desnudos, bodegones y escenas costumbristas, tanto de óleo sobre lienzo como de apuntes de carboncillo. Su muerte prematura, a los 57 años, truncó una carrera que ha marcado la trayectoria de pintores tan conocidos a su vez como Cía, Eslava, Manterola, Zudaire o Beunza.

La muestra, abierta al público en la calle Mayor, 2, se puede visitar hasta el 27 de junio en la primera planta en la Sala Noble 1, de lunes de viernes de 18.30 a 20.30 horas y el sábado de 12 a 14 horas y de 18.30 a 20.30 horas. El Ayuntamiento ha editado 500 catálogos que se pueden adquirir en el Condestable al precio de 5 euros.

Gerardo Sacristán nació en Logroño en 1907, pero su destacada habilidad para el dibujo le llevó, con 17 años, a obtener el número uno para acceder a la escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid).

En 1924 se desplazó a la capital, donde adquirió la técnica del impresionismo español y la escuela de Velázquez que luego trasladaría a sus retratos.

Era 1929. Sacristán, acabados sus estudios formales, curso un año más con su gran maestro, Benedito, tras el que se iría a aprender a Monmartre (París) becado por Ayuntamiento de Logroño y Diputación de Logroño. Allá tomaría contacto con las vanguardias, llegando a compartir clases con Dalí.

Volvió a España en 1931, escandalizando un poco a sus paisanos con la exposición de retratos de cuerpos desnudos y, durante un tiempo mantendría viejas de estudio por Europa. El estallido de la Guerra Civil le encontró en Madrid, con una cátedra de Dibujo de instituto recién aprobada.

Durante la guerra trabajó como topógrafo en el frente de Madrid y de Arganda y, durante una época, fue profesor en el Instituto-Internado de Caspe (Teruel) del que huiría, como único profesor acompañante de los alumnos, con la entrada de las tropas franquistas.

A partir de ahí, su carrera se oscurece. Denunciado como comunista, se le prohibió el ejercicio de la docencia y se le anuló la cátedra, a la que se volvería a presentar en 1942. Fue ese año el que marcó su relación con Pamplona ya que se convertiría en catedrático de Dibujo del Ximénez de Rada.

Al año siguiente Sacristán se casó con Elina Martínez Salanova, logroñesa, y se afincó en Pamplona. A partir de ahí simultaneo su quehacer pictórico con la docencia y en 1951 se hizo cargo de la asignatura de dibujo artístico y pintura de la escuela de Artes y Oficios de Pamplona.

Ese fue el espacio desde el que Sacristán, en tiempo poco propicios para la creatividad artística, impulso a un grupo de autores que hoy se catalogan como la 'Escuela de Pamplona'. Por él pasaron Eslava, Cía, Castuera, Viscarret, Beunza, Manterola o Zudaire, hasta que en 1964 falleció en Pamplona. Sus restos fueron enterrados en el panteón familiar de Logroño.

Coinciden sus críticos en que Sacristán es un autor de pintura culta y gustos elevados, con influencia del impresionismo de Cezanne y la pincelada suelta y modernista del catalán Isidre Nonell i Monturiol.

Enamorado del estudio de la luz y figurativo en su técnica, algunos lo incluyen en el grupo de los grandes retratistas españoles del siglo XX; suyos son siete de los retratos de alcaldes que hay en el Ayuntamiento de Logroño. En Pamplona puede verse obra de Sacristán en el Museo de Navarra y en el Parlamento foral.

Desde 1979 el público ha podido ver en cuatro ocasiones obras suyas, bien dentro de muestras antológicas, bien dentro de exposiciones colectivas, tanto en la Ciudadela (1979 y 2007) como en la Sala de la Caja de Ahorros de Pamplona (1989) o el Museo de Navarra (2012).

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