Se suspende la procesión en honor a San Saturnino

San Saturnino.
Foto: EP/AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Actualizado 29/11/2014 10:17:26 CET

PAMPLONA, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La procesión en honor a San Saturnino, patrón de Pamplona, prevista para este sábado ha sido suspendida finalmente debido a la lluvia, al igual que la salida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos que tampoco recorrerá las calles de la capital navarra.

   Se mantiene a las 11 horas la misa que será oficiada por el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, en la iglesia de San Saturnino y a la que asistirá la corporación municipal, según han informado a Europa Press fuentes del Consistorio pamplonés.

   La parte musical de la eucaristía correrá a cargo de la Capilla de Música de la Catedral, dirigida por el maestro Aurelio Sagaseta, y contará con la colaboración del Orfeón Pamplonés y la Orquesta Sinfónica de Navarra.

   Este sábado, 29 de noviembre, Pamplona celebra la festividad de San Saturnino. El 26 de noviembre de 1611, el pleno del Ayuntamiento/ Regimiento pamplonés hizo Voto a San Saturnino en consideración al arraigo popular del santo por la labor evangelizadora en la capital Navarra. Entre 1626 y 1644, San Saturnino pasó a ser patrón de la ciudad.

   Según la tradición, San Saturnino fue obispo de Toulouse y visitó Pamplona, donde llegó a bautizar a 40.000 personas con agua del pozo existente frente a la iglesia actual. Uno de los primeros bautizados fue San Fermín, consagrado primer obispo de Pamplona. Se atribuye hacia el año 250 a San Saturnino un martirio en Toulouse atado mediante una soga a un toro y arrastrado hasta ser descuartizado.

   El culto a San Saturnino, de origen francés, fue traído por los peregrinos jacobeos hasta el burgo medieval de San Cernin y se dedicó al santo y mártir la parroquia que lleva su nombre. La celebración en tono a su figura está documentada desde tiempos medievales en la catedral y en la parroquia, con sus correspondientes oficios litúrgicos.

   La talla del santo que sale en procesión data del segundo cuarto del siglo XVIII. Es una escultura en madera policromada de 1,39 metros de altura, atribuida al taller de los Ontañón, dinastía de escultores asentados en Navarra y procedentes de Cantabria. La policromía es algo posterior (obra de Marcelino Arteta) posiblemente de 1864-1865.

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